Berlín.- La fiscalía alemana solicitó hoy la cadena perpetua para el enfermero acusado de la muerte de tres pacientes y de dos intentos de asesinato en la clínica en la que trabajaba, mientras se investiga la muerte de alrededor de 200 pacientes en otros centros sanitarios en los que estuvo empleado.

Según informó la fiscal del estado de Baja Sajonia, Daniela Schiereck-Bohlmann, el acusado, de 38 años, reconoció hoy en la Audiencia provincial de Oldenburg (norte de Alemania) los delitos que se le imputan y se mostró arrepentido.

Lo hizo, según explicó, por aburrimiento y para demostrar su valía ante sus colegas de trabajo en la Clínica Delmenhorst, cercana a Oldenburg.

El acusado describió la "tensión" ante lo que podía suceder cuando inyectaba a los pacientes una sobredosis de un fármaco para el corazón, lo bien que se sentía cuando conseguía reanimarlos y lo deprimido que le dejaban las muertes.

Cuando un paciente moría, apuntó, se prometía a sí mismo no provocar más casos mortales, pero sus buenos propósitos "se desvanecían con el tiempo".

El enfermero está acusado en el juicio de cinco delitos, pero durante el proceso se presentó un informe en el que se revelaba que el hombre había confesado durante un examen psiquiátrico haber matado a alrededor de treinta enfermos terminales.

Las muertes tuvieron lugar en la Clínica Delmenhorst entre 2003 y 2005, mediante la inyección de una sobredosis de un fármaco para el corazón.

Según el especialista que presentó el informe, el hombre confesó también que sesenta pacientes sobrevivieron a su inyección y le pidió expresamente que presentara todos los datos y las cifras ante la justicia.