El poder del erotismo

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 19 años.
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CHICAGO.— La pornografía solía estar relegada a una videocinta escondida en la última gaveta o a una revista bajo el colchón. Hoy es parte de la vida diaria.
Las novias de Hugh Hefner se han convertido en las “chicas de al lado” (“Girls Next Door”). Las estrellas porno tienen páginas en MySpace y hacen voiceovers para videojuegos. Y mientras el porno “pague por ver” es estándar en las habitaciones de hotel y en los paquetes premium de cable, es mucho más fácil de conseguir con un par de clicks en la computadora.
En abril, más de una tercera parte de los usuarios de Internet en Estados Unidos visitaron sitios que encajan en la categoría “para adultos”, según comScore Media Metrix.
Así que el mensaje es claro: en el mundo de hoy el sexo no sólo vende. La penetración del porno ha hecho del erotismo –desde el sutil hasta el más atrevido— un muy buscado atributo en Internet, en la escuela e incluso en el trabajo.
El exhibicionismo
Muchos coinciden en que esta moda ha tenido una influencia particularmente fuerte en las mujeres jóvenes, en algunos casos, llevándolas a abrazar a ciegas el exhibicionismo.
“Yo soy una de esas chicas”, admite Holly Eglinton, una canadiense de 31 años que recientemente ganó el certamen del sitio de internet “Naked News” para convertirse en su nueva mujer ancla. Audicionó luego de conocer a un productor del programa en un sitio para socializar en Internet en el que ella tiene puestas fotos suyas muy provocativas, una práctica cada vez más común en la red.
Para Eglinton, quitarse la ropa para una audiencia de Internet fue liberador, divertido y un poco rebelde.
“Es algo que como que va con mi personalidad” dice. “Soy extrovertida y loca con las cámaras, me encanta posar”.
Versión torcida de ser “sexy”
Ese es un sentimiento prevaleciente en la cultura del “mírame”. Pero muchos se preguntan si es realmente concede algún poder, especialmente, para niñas y mujeres jóvenes que tratan de imitar lo que está en la web.
Con demasiada frecuencia, aseguran educadores y profesionales de la salud, el resultado es el que se ve en videos como los famosos “Girls Gone Wild”, en los que jovencitas, por lo general intoxicadas, se quitan la ropa para las cámaras en fiestas y actividades públicas y luego ni se acuerdan.
Michael Simon, terapista y consejero en una escuela superior del área de la Bahía de San Francisco, ha atendido en su práctica privada a un creciente número de niñas y mujeres jóvenes tras episodios en los que se desnudaron o masturbaron frente a una webcam para personas que conocieron en la Internet.
“En lugar de ser una alternativa entre muchas formas de expresar la sexualidad, la pornografía y la actuación erótica se han convertido en el estándar de erotismo”, explica Simon. “Es también el estándar por el cual un hombre o una mujer es considerado un puritano, dependiendo de cuánto abrace ese tipo de erotismo”.
Yvonne K. Fulbright, una sexóloga y escritora que participa en el programa “Sex Files” de la radio por satélite Sirius, también ha visto el cambio en actitudes.
Fulbright ha colocado mensajes en (el sitio de clasificados cibernético) Craigslist buscando personas que quieran comentar de varios temas en el show y entre las respuestas que ha recibido se incluyen las de mujeres jóvenes describiendo sus senos y el tamaño de sus cinturas.
“Están bajo la impresión de que pueden ser la próxima sensación”, dice Fulbright. “Desafortunadamente, para muchas féminas eso quiere decir quitarse la ropa y actuar eróticamente. Es una idea verdaderamente torcida de lo que significa ser sexy”.
Nuevas plataforma para desnudarse
En efecto, hubo una época en que bailar con poca ropa para un público era el reino de las estrellas de vídeos musicales y las strippers. Entonces llegaron la Internet y la reality TV, proveyendo nuevas plataformas para las jóvenes dispuestas a desnudarse para alcanzar alguna fama.
En una exitosa serie que se transmite en “prime-time”, por ejemplo, ansiosas jovencitas realizan coreografías que rayan en el porno suave, con la esperanza de convertirse en la nueva integrante del grupo pop The Pussycat Dolls.
Vital el código de vestimenta
La fascinación con ser “caliente” también se ha colado en el lugar de trabajo, donde a menudo es más importante cómo se luce o se viste.
“Yo diría que en el mundo de Washington D.C., el de los poderosos, es importante ser sexy, pero de una forma más sutil y sofisticada”, dice Charles Small, un profesional de 25 años que trabaja en la capital. Eso contrasta, alega, con ciudades como Los Ángeles y Miami, “donde la sensualidad patente es el status quo”.
Algunos patronos — molestos con esta tendencia— han respondido estableciendo códigos de vestimenta más severos. Muchas escuelas han hecho lo mismo.
“Como maestro de escuela superior, veo niñas de 14 años vestidas de tal forma que me dejan asombrado. ¿De dónde sacan esas cosas?”, cuestiona Dennis Brown, un educador y padre de Huntley, en las afueras de Chicago.
Recientemente, dijo, su propia hija de cinco años proclamó: “Papi, estoy gorda”.
“Yo pensé, ‘Ay, Dios mío, aquí vamos’”, recuerda Brown. “Ahora tengo que empezar a deconstruir esa idea”.
Tema de discusión entre investigadores
Un informe de la American Psychological Association concluyó que la sexualización de las mujeres jóvenes y las niñas en particular puede afectarlas de muchas maneras. Las consecuencias negativas pueden incluir desde baja autoestima y desórdenes alimenticios hasta depresión y ansiedad.
Simon, el terapista de California, ha visto esos síntomas en muchas de sus pacientes jóvenes.
Mientras los muchachos tienden a buscar pornografía para su propio placer sexual, Simon ve que en las muchachas no hay relación entre su sexualidad y el exhibir un comportamiento provocativo para el que no están listas, desde el desnudarse por Internet hasta el hacerles sexo oral a los muchachos.
“No tiene que ver con su propio placer sexual”, explica Simon. “Tiene que ver con complacer a alguien más, con acaparar su atención. Como padre, me da ganas de llorar”.
Y aunque ellas le alegan que se sienten con poder al hacer esas cosas, a menudo, dice Simon, terminan siendo tildadas de putas.
Julie Albright, socióloga de la Universidad del Sur de California, ha notado esa dinámica en su investigación. La académica trabaja en un libro sobre los hombres que tienen más de una compañera sexual a la vez y ganan el aplauso de la sociedad, mientras que las mujeres que hacen lo mismo son mal vistas.
“Si actúas ‘como un hombre’ en ese sentido, estás tratando de adquirir ese mismo tipo de poder, llevar ese mismo estilo de vida y reclamar privilegios ‘masculinos’”, explica Albright.
“El problema es, tú sigues siendo una fémina y sigue siendo un mundo de hombres”.
“La sexualidad no debe ser lo único”
Anna Stanley, de 25 años y residente en Madison, Wisconsin, conoce perfectamente lo del doble estándar. También se pregunta si ella y sus compañeras no le están dando demasiado peso al poder que supuestamente da el ser sexy.
“Parece como si fuera el resultado erróneo del concepto ‘Girl Power’ de los ’90: los hombres nos tratan como objetos así que vamos a actuar como objetos y sacarle algún provecho al asunto. No es realmente un progreso”, dice. “Pero es algo sobre lo que tengo sentimientos encontrados, porque a veces yo también lo hago. A veces te vistes bien para ser notada y recibir atención y de verdad te sientes más segura cuando lo haces”.
Stanley quisiera que se pusiera mayor énfasis en ayudar a las mujeres a desarrollar una idea más saludable de su propia sexualidad.
Missy Suicide —fundadora del website “Suicide Girls”— no pudiera estar más de acuerdo.
“Creo que las mujeres no deberían temerle a su sexualidad. Es parte de quienes son. Tú no debes sentirte avergonzada de tu cuerpo ni de ti misma”, dijo la joven de 29 años que vive en Los Ángeles. Pero, aclara, la sexualidad no debe ser lo único.
Missy y las demás mujeres de su sitio cibernético se caracterizan por retar los estereotipos de la belleza femenina, con tatuajes, piercings y anatomías variadas.
“Todo el tiempo recibo mensajes de chicas diciéndome que nunca antes se sintieron bonitas porque nunca vieron muchachas como ellas en revistas o en la televisión. Entonces vieron a una chica como ellas en ‘Suicide Girls”’, explica sobre el sitio, una comunidad cibernética que atrae a usuarios de todas partes del mundo, tanto de admiradores como de mujeres que quieren participar de sus actividades.
¿Modelo a seguir?
Victoria Sinclair, el ancla principal de “Naked News”, también se ve a sí misma como un modelo a seguir. Dejó un trabajo en el mundo corporativo para unirse al show en 1999 y nunca más miró atrás.
“A veces hay momentos en que pienso: ‘Ay, virgen, ¿qué estoy haciendo?’”, admite Sinclair, quien recientemente cumplió 40 años. “Pero en realidad me siento bien con lo que hago”.
Según ella, el desnudarse frente a las cámaras mientras lee noticias funciona porque ella tiene el control de lo que hace y porque le están permitiendo envejecer elegantemente, sin tener que someterse a cirugía plástica.
Aún así, son muchos los escépticos
“El saber que estás provocando sensaciones fuertes en otras personas, que tienes su atención y admiración puede hacerte sentir ponderosa”, según Eileen Zurbriggen, una sicóloga de la Universidad de California en Santa Cruz, quien ayudó a compilar el informe de la APA.
“Es la misma sensación de poder que experimentan las estrellas de rock y los políticos carismáticos. Pero los políticos también manejan otros tipos de poder. Pueden hacer cambios reales en las áreas legales, económicas y geopolíticas, cambios que impactan”.
“Las mujeres”, concluye, “estarían mejor si desarrollaran otras fuentes de poder (aparte de su sexualidad)”.

