¿Imagina usted estar transitando por alguna calle del país cuando de repente su vehículo recibe el impacto de un objeto lanzado al vacío desde un puente?

Pues sepa que esta es la historia de terror que han vivido en la Isla muchas personas que han sido víctimas de un grupo de inescrupulosos -en su mayoría jóvenes-, que en sus horas de ocio tienen como letal entretenimiento lanzar objetos contundentes desde puentes peatonales a los autos que transitan por las vías públicas.

Es una morbosa diversión que ha causado varias muertes y trastocado la vida de decenas de personas que han vivido el horror de estos atentados.

Entre las más recientes víctimas de estos maleantes de los puentes se encuentra Noelia Badillo, quien hace dos semanas pasó el susto de su vida cuando un objeto de cemento atravesó el cristal delantero de su auto mientras transitaba por el expreso Baldorioty de Castro, en Carolina. Lo angustioso de la escena es que viajaba con su niña de siete años.

“Iba saliendo del colegio en el que trabajo y cogí la Baldorioty que es mi ruta diaria y tras pasar la iglesia Fuente de Agua Viva sentí el impacto en el cristal... perdí el control del carro hasta que logré estacionarme en el carril de emergencia.

Tenía cristales rotos en mi ropa, en el asiento del pasajero... Enseguida verifiqué a la nena que estaba llorando y bien asustada”, relató la maestra de profesión, quien fue alertada por la Policía de Tránsito de Carolina sobre la modalidad de un grupo que hay en esa zona de lanzar objetos a los autos.

“La Policía me dijo que yo era la segunda víctima de ese día, en el mismo puente”, agregó.

La historia de Noelia -quien milagrosamente no sufrió daños físicos, aunque sí psicológicos- es similar a la que vivió hace ocho años Lidia Pérez, otra sobreviviente de este tipo de incidentes causados por gente maquiavélica.

Sin embargo, el caso de Lidia tuvo resultados nefastos pues recibió en su rostro el impacto de un bloque que atravesó el cristal del vehículo en el que viajaba por la Baldorioty de Castro en dirección de San Juan a Carolina, a la altura de la Plaza de los Salseros.

El responsable de haber lanzado el bloque al vacío fue un adolescente de 15 años que fue castigado con un día de cárcel y siete años en probatoria.

El cantazo fue tan contundente que prácticamente Lidia quedó desfigurada. También estuvo a punto de perder dos dedos de la mano izquierda, se le cayeron algunos dientes y se le fracturó la muñeca y el húmero de su brazo derecho.

Hoy está viva para contarlo y para ser portavoz de una batalla que lleva durante años para crear conciencia en el Gobierno del peligro que representan los puentes desprovistos de medidas de seguridad.

“Lo que busco es justicia... lo que me sucedió no es un hecho aislado y es más común de lo que se pudiera pensar”, dijo.

Destacó que a raíz de su lucha se creó la Ley 97 de 2012, la cual obliga al Gobierno a rehabilitar y cubrir con mallas de seguridad los puentes de toda la Isla. A partir de esta ley, el secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas, Miguel Torres, anunció que a 90 puentes se les colocará cobertizo durante los próximos meses.

“Entendemos que se trata de un tema de seguridad pública y lo queremos atender con la urgencia que merece... lamentablemente, han sido muchos los ciudadanos víctimas de personas que arrojaron objetos desde puentes peatonales y ocasionaron tragedias”, destacó Torres al mencionar como ejemplo el caso de Lidia y el de Víctor Labiosa, quien murió luego que otro conductor perdiera el control de su auto tras ser impactado por un objeto lanzado desde un puente.

Mientras, Lidia está concentrada en vigilar que se cumpla con la ley pues según cuenta conoce de casos de conductores que han pasado su misma situación alrededor de la Isla.

La Ruta 66 es otro punto elegido por los delincuentes, según lo confirmó la agente Luz López, de la División de Autopistas de la Policía, en Carolina, al indicar que en lo que va de año se han radicado siete querellas relacionadas con estos incidentes.

“Básicamente, donde más problemas estamos generando es en el área de Río Grande. Se trata de unos muchachos que lanzan objetos desde el puente del barrio Malpica”, detalló al exhortar a la ciudadanía a cooperar para delatar confidencialmente a los que cometen la fechoría.

Otro lugar donde se han reportado incidentes es en la PR-22, jurisdicción de Toa Baja, donde hace tres semanas y en un solo día se radicaron 11 querellas debajo de un puente peatonal que conecta a sectores del barrio Candelaria.

“Hay tres sospechosos de estos casos y la Policía está investigando. Mientras, nos reunimos con el alcalde Aníbal Vega Borges para establecer un plan de seguridad y evitar que esto siga sucediendo. Parte del plan es instalar cámaras e iluminar con focos en el área”, dijo Muriel Lázaro, gerente de comunicaciones y relaciones públicas de Metropistas.