La Iguana Verde o Gallina de Palo compite con el coquí como imagen favorita en la industria del turismo, según un estudio realizado por el Programa del Estuario de la Bahía de San Juan.

El estudio científico sobre los impactos culturales y ecológicos de la invasión de la Iguana Verde en el Estuario de la Bahía de San Juan fue realizado por el profesor de biología de Penn State University, Tomás A. Carlo Joglar, en colaboración con el antropólogo del Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, Carlos García Quijano.

"(El estudio) revela que actualmente en Puerto Rico existe un mercado turístico de artículos de recuerdos ("souvenirs") con imágenes de la Iguana Iguana al punto que en algunos casos es preferible por el turista a la imagen del tradicional coquí. El estudio recomienda sacar provecho desde la perspectiva turística para organizar viajes de avistamiento de iguanas", sostuvo el científico ambiental del Estuario, Jorge Bauzá.

Sobre la opinión de la población en torno a esta especie, señaló que "varía desde las personas que gustan de su presencia hasta las que le temen y tienen fobia".

Este reptil habita en los árboles de Centro y Sur América, desde México hasta el norte de Argentina. Fue introducida en Puerto Rico a través de los centros de ventas de mascotas y se avista desde hace dos décadas en la Isla, precisó Bauzá.

El estudio también revela que la población de esta iguana no es tan alarmante como se percibe y que no representa un riesgo a la fauna local.

"Entre los hallazgos más significantes del estudio demuestran que las iguanas en el estuario se encuentran ubicadas en los márgenes del manglar y cerca de asentamientos urbanos como urbanizaciones, por lo que existe una percepción equivocada en torno a su abundancia", manifestó.

"No se observan en las áreas más espesas del bosque de mangle y tampoco en las partes mejor conservadas de los mangles. La Iguana Iguana tampoco se alimenta de los huevos o pichones de las aves, ya que sólo se alimentan de la vegetación. La especie no se alimenta del manglar rojo, según percibido, sino del negro", añadió.

El estudio recomienda métodos de control para proteger el follaje de los mangles negros y los jardines, por lo que el Programa del Estuario contempla establecer nidos artificiales en lugares seleccionados para el control de los huevos, lo que debe estar acompañado de una campaña educativa dirigida a erradicar mitos en torno a esta especie.