Listo “Chemo” para atrapar la gárgola

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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Que se esconda bien la dizque gárgola de Guánica, que José “Chemo” Soto, alcalde de Canóvanas, desempolvará su indumentaria de cazador para ir tras ella el lunes.
El Alcalde atendió el pedido que le hiciera Reinaldo Ríos, estudioso de los fenómenos ovnis, a través de Primera Hora, y pautó el encuentro para el lunes a las 8:00 de la noche.
Y es que después de haber escuchado la descripción de la gárgola, Chemo está convencido de que podría tratarse del chupacabras, al que lleva tratando de atrapar desde principios de la pasada década, o tal vez de una mutación del ya mítico animal que les chupa la sangre a los animales.
“Eso que están viendo ellos debe ser lo que estaba pasando acá, porque acá volaba y todo”, sentenció rápidamente el Alcalde, al que le salió de inmediato su insti nto de cazador, tras enterarse de las múltiples querellas de residentes del área sur que alegan la presencia de una extraña criatura volando por sus comunidades.
“Posiblemente sea algo así. Mayormente, las personas que lo describen (al chupacabras) dicen que medía como cuatro pies y medio y que era como gordito. Eso tiene que ser eso mismo. Yo estuve cerca (del chupacabras) en un plantío donde mató como a siete cabras; de momento se sintió ese olor a azufre bien fuerte, bien fuerte, y se escuchó un aleteo”, recordó Chemo sobre su experiencia parapelos con el chupacabras, al que le adjudican la muerte de docenas de animales de corral.
Soto aseguró sentirse honrado de que se le solicite su ayuda para tratar el asunto.
“Nosotros tenemos bastante conocimiento y hemos participado en ese tipo de búsqueda. Yo estoy dispuesto a ayudarlos; no hay problema con eso. Está bueno eso del cazador”, manifestó Soto.
¿Pero y qué convenció a Chemo? Sencillo. El relato de Reinaldo Ríos, aficionado a los fenómenos paranormales, vida extraterrestre y más recientemente, a la gárgola.
“Estaba en una vigilia de ovnis con mi esposa y otras personas. De momento, en un árbol cerca de la central, vino un viento de repente, una brisa no normal. Rápidamente alumbramos para el lugar y vimos y sentimos unos aleteos. Vimos unas alas enormes que se extendieron; se veían peludas, cubierto de algo. Era una cosa bien grande, como de seis a ocho pies, y tenía los ojos rojos”, recordó Ríos, quien no percibió olor a azufre como otros que aseguran haber estado cerca de la criatura.
El encuentro con la gárgola no asustó a Ríos, quien está acostumbrado a tratar con seres “fuera de este mundo”, ya que desde los 14 años ha mantenido contacto directo con extraterrestres.
Así mismo como leyó. Ríos asegura haber sido curado por tres “marcianitos” que entraron a su cuarto y que desde ese momento se ha mantenido en comunicación con los seres por medio de técnicas de meditación y telepatía.
“Me caí y me lastimé la espalda. Le pedí a Dios que si estos seres existían, que me curaran. Entonces vi cómo tres luces traspasaron la pared de mi cuarto. Las luces se convirtieron en tres entidades luminosas como de tres pies, hermosas. Pusieron sus manos en mi costado y entré en un trance. Cuando me levanté, ya habían pasado horas y vi las luces alejarse. A los tres días me curé”, aseguró Ríos sin pestañear.
Ríos se ha tomado bien en serio la encomienda de descubrir el misterio detrás de la gárgola de la central azucarera, por lo que está citando hoy a las 3:00 p.m. a todos los que tengan información sobre la criatura a que se den cita a la central para compartir impresiones y trazar una estrategia para atrapar al fenómeno.
Eso sí, Ríos no se aferra a nada. Está claro de que la gárgola podría ser cualquier cosa.
“Podría ser una variación del chupacabras, o una especie que había estado debajo de la tierra y que mutó por el calor, pero como no tenemos todos los elementos, no podemos concluir”, aseguró Ríos, maestro de inglés y matemáticas.

