De regreso al hogar

Las palabras de agradecimiento y de honra a “mi Dios” protagonizaron ayer las manifestaciones de la primera persona en recibir un trasplante dual de corazón y riñón en la Isla tras haber sido dada de alta del Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe (CCPRC).

“Le doy toda la gloria y toda la honra a mi Dios por esta nueva oportunidad que me ha dado, por esta petición contestada”, expresó Luis Correa de Jesús, un hombre de 46 años que solía ser alguacil en el Tribunal de San Juan.

También aprovechó la atención que los medios de comunicación dieron al histórico evento para instar a las personas a ser donantes de órganos.

“Exhorto a la ciudadanía en general a que sean imitadores de estas personas (que permitieron la donación de los órganos trasplantados) y a que no titubeen en ser donantes o donar los órganos de sus seres queridos cuando fallecen”, manifestó Correa de Jesús, con voz fuerte y visiblemente recuperado de la cirugía.

“Gracias a los familiares del donante que hicieron este gesto de amor” al prójimo, agregó el loiceño durante una rueda de prensa en el CCPRC, adonde acudieron su esposa Zulma Espinosa Sánchez, sus cinco hijos e hijas, sus padres y otros familiares, muchos de los cuales vestían una camisa que tenía escritas las palabras: “Nuestro clamor fue escuchado en el cielo...”.

Asimismo aconsejó a las personas a que se animen a ser evaluadas y no “teman” a los trasplantes de órganos.

A su esposa, a quien cataloga como su “ayuda idónea”, Correa de Jesús le expresó que la amaba. Ésta, por su parte, destacó que la mayor parte del proceso ya pasó y ahora resta la recuperación.

A sus vástagos les dijo que será el mismo y que “si se portan mal...”.

Según el cirujano Luis Morales Otero, del Hospital Auxilio Mutuo, institución involucrada en el trasplante del riñón, Correa de Jesús, es “especial” porque tuvo el “privilegio” de encontrar a un donante que le dio los dos órganos.

Hay gente que muere esperando por un órgano, destacó Morales Otero.

Correa de Jesús también fue felicitado por Laureano Cora Solís, de 60 años, la primera persona en la Isla en someterse, en el 1999, a un trasplante de corazón.

Ahora el paciente tendrá que someterse a biopsias del corazón cada cierto tiempo (ayer se realizó la primera), mantener el cuidado cardiovascular y realizarse laboratorios tres veces por semana durante el primer mes.

“Luis ha respondido positivamente al tratamiento médico luego de la cirugía”, señaló el cirujano Iván González Cancel del CCPRC.

“(Ya) puede regresar a la vida que llevamos todos”, destacó González Cancel, uno de los médicos a cargo del trasplante de corazón.

El galeno, además, indicó que esta operación demuestra que en Puerto Rico hay profesionales de la salud capacitados para realizar intervenciones duales de trasplantes.

“(Fue una) labor de puertorriqueños para puertorriqueños”, agregó.

La espera por el histórico evento inició en julio de 2005 y culminó el pasado sábado 7 de julio, cuando el paciente recibió el trasplante de ambos órganos.

Correa de Jesús había recibido dos llamadas para trasplantes, anteriores al efectuado, pero no se llevaron a cabo.

“Dios tenía el control de todo y se hizo en su tiempo”, subrayó el paciente, quien a su salida del hospital fue recibido por familiares y miembros de la Iglesia Cristiana Universal de Jesucristo en Loíza, congregación religiosa a la que pertenece, mientras cantaban alabanzas a Dios.

De hecho, a Correa de Jesús le gusta visitar iglesias por lo que podría estar testificando su experiencia en congregaciones religiosas, comentó María Luisa Correa, su hermana gemela y testigo de los dolores que éste experimentaba antes de la operación.

Correa de Jesús padecía una condición renal crónica y cardiomiopatía dilatada, una enfermedad que ocasiona el debilitamiento y agrandamiento del músculo cardiaco, encargado de bombear la sangre a través del sistema circulatorio.

En Puerto Rico, las personas que esperan por riñones suman 489, mientras las que aguardan por corazones son seis, señaló recientemente la directora ejecutiva de Lifelink de Puerto Rico, Marian Saadé.