Cuando la última chicharra en la final de la NBA suene, un jugador con sangre boricua estará celebrando en medio de la cancha junto a sus compañeros de equipo.

Y es que tanto los Knicks de Nueva York como en los Spurs de San Antonio, que inician este miércoles la gran final, tienen en sus filas a un jugador con ascendencia boricua.

Por un lado, los Knicks de “La Gran Manzana” cuentan con José Alvarado, mientras que el quinteto de las espuelas tiene en su roster al joven canastero de madre boricua, Carter Bryant.

Alvarado, el pimentoso armador que forma parte de la Selección Nacional de Baloncesto de Puerto Rico, se unió a las filas neoyorquinas a principios de febrero procedente de los Pelicans de Nueva Orleáns. Desde su llegada impactó a un roster que ya se venía perfilando como fuerte contendor al título, principalmente su profundidad en el banco, al adquirir a un armador probado en la liga, con puntos en las manos, una gran defensa reconocida por pares y adversarios y con una fogosidad que encajaba perfectamente con la energía del equipo y de la ciudad entera.

En su primer partido en uniforme de Nueva York, Alvarado logró 12 puntos y ayudó al quinteto a superar, 111-89, a los Celtics de Boston.

Por eso, desde su arribo, fue bien recibido por su fanaticada.

Y es que Alvarado es nacido y criado en Brooklyn, por lo que su llegada a Nueva York cayó como anillo al dedo tanto al equipo como al propio canastero.

“Es emocionante estar aquí, estar en la ciudad donde crecí, es una sensación increíble, y ponerme la camiseta de los Knicks es algo bastante surrealista para mí”, dijo Alvarado luego del canje.

En la temporada regular, Alvarado promedió 7.3 puntos y 3.1 asistencias en 21.9 minutos en cancha viniendo del banco.

Durante la postemporada a promediado 11.8 minutos por juego, en los que ha acumulado 4.2 puntos y 1.1 asistencia.

Orgullo boricua en San Antonio

Por otro lado, Bryan, un exdelantero de los Wildcats de la Universidad de Arizona, fue seleccionado en junio del 2025 por los Spurs con el turno número 14 de la primera ronda del Draft de la NBA.

El prospecto, de 19 años y 6’7″ de estatura, es hijo de la boricua Sabrina Torres y es nieto de Mike “Doc” Torres, un exjugador del Baloncesto Superior Nacional (BSN) que fue pieza clave en el campeonato de los Leones de Ponce en 1990.

Además, es sobrino de Maurice Armando Torres, un exintegrante de la Selección Nacional de voleibol masculino que también militó en la Liga de Voleibol Superior Masculino (LVSM) con los Gigantes de Carolina, los Capitanes de Arecibo y los Mets de Guaynabo.

Y desde que los reflectores del baloncesto se posaron sobre él, no pierde la oportunidad de dejar saberle al mundo de dónde viene su sazón.

“Mi abuelo materno es puertorriqueño, nacido y criado allá. Se mudó a Nueva York ya cuando estaba un poco mayor”, compartió Bryant en una entrevista en diciembre pasado con culturasports.com

“Mi mamá y mis tíos crecieron yendo todos los veranos (a la isla). Mi tía Michelle vive allá. Tengo familia allá. Solo he ido dos veces, pero espero volver el próximo verano”.

Bryant es descrito como un jugador de grandes habilidades defensivas y fina puntería de larga distancia. Aunque sus números fueron modestos durante la mayor parte de la temporada regular (promedio de 4.2 puntos y 2.5 rebotes en 11.5 minutos), sus últimos tres partidos de temporada regular demostraron cuál es su potencial ofensivo al lograr 17 puntos, cinco rebotes y cinco triples frente a Portland, 12 puntos contra Dallas y 13 puntos, cinco rebotes, cinco asistencias y tres bloqueos ante Denver.

Como si fuera poco, fue seleccionado para el evento “Rising Stars del All-Star Weekend” y además participó en la competencia de donqueos.

Pero fue su trabajo defensivo sobre jugadores contrarios elite lo que le ha ganado un espacio en la poderosa escuadra de San Antonio.

Y ahora vive el sueño que pocos canasteros han experimentado en su nivel: una serie final en su primer año en la NBA.

Así que, cuando suene el pito el miércoles y hasta que se escuche la última chicharra de la final de la NBA, póngale el ojo a estos dos jóvenes canasteros, que son la bandera boricua en la final más famosa del baloncesto mundial.