GUANGZHOU, China.  Salah Mejri lleva cuatro temporadas como compañero de equipo del boricua José Juan Barea en Dallas y conoce de primera mano la pasión que siente el mayagüezano por vestir la camiseta de Puerto Rico.

Así que el pívot de la selección de Túnez fue testigo del sufrimiento de Barea, cuando se lesionó el tendón de Aquiles en enero pasado, no solo por el hecho de que perdería el resto de la campaña con los Mavericks, sino porque también quedaba fuera de esta Copa Mundial de FIBA.

“Sé cuánto le gusta jugar con el Equipo Nacional porque me hablaba de eso todos los días. Recuerdo cuando surgió la lesión. Fue un momento muy duro para él y para todos nosotros en el equipo. JJ es muy querido en el equipo y esperamos que esté de vuelta muy rápido”, comentó Mejri a este medio.

En marzo, Barea y Mejri supieron que sus países se enfrentarían en la primera ronda del Mundial como parte del Grupo C, junto a Irán y España. Y el tema de conversación del Mundial aumentó entre ellos. 

“Cada día hablábamos del enfrentamiento. Bromeábamos de quién iba a ganar. JJ es muy amigo y lo extraño aquí. Sé que él hubiera deseado estar jugando aquí”, agregó el jugador de 7’2” de estatura.

Mañana, miércoles, Túnez y Puerto Rico pelearán por el último boleto del grupo a la segunda etapa del certamen. Y Mejri aseguró que saldrá con todo por tratar de adelantar a la ronda de los mejores 16 países del torneo. 

“A Barea le puedo hacer todos los favores del mundo, pero no éste”, bromeó en referencia al partido.

“Puerto Rico es un equipo sólido. Es sí o sí para nosotros. Queremos llegar a la segunda ronda. Confiamos en que podemos ganar”, declaró Mejir, tras la victoria de ayer ante Irán en la segunda jornada de la ronda inicial.

En 2015, Mejri se convirtió en el primer jugador tunecino en llegar a la NBA, después de su paso por España. Con los Mavericks es un jugador de rol. Jugó 36 partidos en la pasada campaña y promedió 3.9 puntos y 3.6 rebotes en 11 minutos por cotejo.

Y si alguien extrañó a Barea sobre el tabloncillo fue él. 

“Su lesión fue dura, especialmente para mí, porque él es el que me alimenta. Yo vivo del juego de él. Así que lo extrañé todo el tiempo”, sostuvo.

A su vez, Mejri ha sido parte de una generación del seleccionado que ha colocado a su país en el mapa baloncelístico del mundo. Este grupo hizo historia en dos ocasiones: en 2010 participó en su primer Mundial en Turquía, y en 2016 hizo su primera aparición en los Juegos Olímpicos de Río. Y ahora por segundo certamen de carácter mundial al hilo están presentes en China. Aún así, el baloncesto continúa siendo un deporte poco popular en Túnez, dijo el enebeísta.

“Para nosotros es importante estar en este escenario. Para esta generación, posiblemente, sea nuestro último Mundial”, dijo Mejri, de 33 años. “Esperamos que la gente empiece a amar el baloncesto en nuestro país. Jugamos en dos Mundiales y en unas Olimpiadas, y deseamos que esto empuje a la gente a interesarse más en el baloncesto”, apuntó Mejri al señalar que la próxima generación de jugadores de la selección no ha demostrado “nada especial” en este momento.