Arlington, Texas. Había cerca de 50 mil fanáticos en el Rangers Ballpark y, por más de 15 minutos, casi todo el mundo permaneció de pie.

Abundaban los cartelones de “Te queremos, ‘Pudge’” o “Bienvenido de regreso a tu casa”.

¡Y no era para menos!

Era la ceremonia de retiro del receptor Iván Rodríguez frente a una fanaticada de los Vigilantes de Texas que lo vio crecer como pelotero profesional y que lo apoyó por sus primeras 11 temporadas dentro del diamante.

“No saben lo grandioso que es este momento para mí. Significa mucho poder despedirme de ustedes aquí y poderles agradecer personalmente por todo el apoyo que siempre me dieron durante mi carrera”, indicó Rodríguez mientras se dirigía al público desde el terreno antes del partido de los Vigilantes y los Yanquis de Nueva York.

“De verdad que se les agradezco de todo corazón”.

Rodríguez fue vitoreado en varias ocasiones durante la ceremonia, incluyendo en el momento en que se presentó un vídeo de algunas de sus mejores jugadas mientras vistió el uniforme de los Vigilantes –entre ellos sus cañonazos desde el plato hasta segunda base para fusilar a atrevidos corredores, algunas de sus jugadas defensivas más arriesgadas detrás del plato y sus batazos más notables.

“No hay muchos jugadores en la historia que hayan jugado tan bien como él y serán muy pocos en el futuro los que puedan hacerlo”, manifestó el ex gerente general de los Vigilantes y actual comentarista televisivo, Tom Grieve, durante la ceremonia.

Rodríguez cerró entonces su homenaje de una manera peculiar. Luego de hacer el lanzamiento de honor desde el montículo, Rodríguez se dirigió a la receptoría para tirar un último cañonazo a segunda base, como solía hacer tan reciente como la pasada campaña, para levantar el último aplauso de su fanaticada.