Houston. La Serie de Campeonato de la Liga Americana entre los Astros de Houston y los Red Sox de Boston tuvo grandes momentos que merecen resaltarse, pero una de las razones por las que este enfrentamiento de seguro será recordado es por el cambio radical que dieron ambos equipos entre los primeros tres partidos y los últimos tres.

Después de caer atrás 2-1, Houston dio la gran virazón a la serie con tres triunfos en que se dio la combinación perfecta: pitcheo indescifrable y la ofensiva descomunal.

A continuación los cuatro elementos a destacar de la serie que le dio el pase a los Astros, a su tercera Serie Mundial en cinco temporadas.

Yordan Álvarez, el Jugador Más Valioso

Vaya manera de reivindicarse del bateador designado cubano, quien apenas jugó dos partidos en la temporada regular acortada de 2020, y no participó en esos playoffs, tras someterse a una cirugía en ambas rodillas a finales de agosto. El corpulento bateador zurdo de 6′5″ de estatura, fue escogido como el ‘MVP’ de la serie al batear para .522 en seis juegos, producto de sus 12 inatrapables en 23 turnos.

Mencionar esos números no dicen tanto como que Álvarez, después que la serie se empató 2-2 el martes, bateó en los últimos dos juegos de 9-7. En otras palabras, que siete de sus 12 hits, más de la mitad, los conectó en los últimos dos partidos, en los que anotó cuatro carreras y empujó cuatro. Entre esos siete imparables tuvo tres dobles, un triple y un cuadrangular.

En general terminó la serie con siete anotadas y seis impulsadas. Cerró su descomunal actuación ofensiva bateando de 4-4 en el juego que le dio el título de la Liga Americana a sus Astros.

Primer traspié de Alex Cora en una serie de playoffs

El dirigente puertorriqueño de los Red Sox, Alex Cora, quien debutó como mánager de Grandes Ligas en 2018 y lo hizo en grande ganando la Serie Mundial, no había perdido una serie de playoffs desde entonces. Además, durante su mandato, su equipo nunca había perdido más de un partido en cada serie jugada.

La historia cambió al enfrentar a los Astros. No solo perdió más de un juego por primera vez en su breve historial en playoffs, sino que también perdió su primera serie.

Cora condujo a la postemporada una vez más a un equipo que llevaba dos años sin clasificar y lo que es peor, en 2020 mientras él cumplía una suspensión de un año, Boston llegó último en la División Este de la Americana. Por esa razón algunos entendidos proyectaban al equipo llegando hasta una cuarta posición, pero Cora y sus Red Sox llegaron segundos en su grupo y clasificaron por la vía del ‘wild card’, para luego eliminar a los Yankees en el duelo de muerte súbita, y luego despachar en cuatro juegos en la serie divisional al mejor equipo en la Americana en la temporada regular, los Rays de Tampa Bay.

La sequía ofensiva de Boston y el pitcheo de Houston

Después de un ataque feroz de 32 hits y 25 carreras anotadas en los primeros tres partidos de la Serie de Campeonato, con lo que los Red Sox se fueron al frente 2-1, Boston se cayó en su bateo. Pero hubo un responsable para eso: el pitcheo de Houston que enderezó en la segunda mitad de la serie.

Luego que Boston anotó dos carreras en la primera entrada del cuarto desafío, el abridor Zack Greinke salió en la segunda después de un out y el relevo de los Astros completó una magistral labor de 7.2 innings en cero. Sumando eso a la labor de los abridores Framber Valdez en el quinto juego, y de Luis García en el sexto, que se combinaron para 13.2 entradas permitiendo una sola carrera, y añadiendo la labor del bullpen en ambos juegos, el cuerpo monticular de Houston dejó en una carrera a los Red Sox en las últimas 26 entradas de la serie, entre los juegos 3 al 6, lapso en el que Boston apenas conectó nueve imparables, del total de 10 en los últimos tres juegos completos.

En general, después que Boston dominó a Houston 25-13 en carreras y 32-24 en hits conectados en los primeros tres partidos, la virazón fue de 23-3 en anotaciones a favor de los Astros en los últimos tres encuentros, con diferencia de 57-42 en hits.

El ‘machete’ de Martín Maldonado

Con un sexto juego de la serie cerrado por margen de solo dos carreras, Houston no se podía dar el lujo de dejar a Boston anotar en la séptima, cuando colocaron corredores en las esquinas con un solo out. Entonces Travis Shaw vino a batear de emergente y cuando el relevista Kendall Graveman lo hizo abanicar para ponche y el segundo out, instantáneamente Maldonado hizo un disparo que se registró en 80 millas por hora hacia la segunda base, para fusilar en intento de robo a Alex Verdugo. El campocorto boricua Carlos Correa cubrió la base y recibió el tiro perfecto de “Machete”, completando con un magistral ‘tagueo’ al corredor sin ni siquiera tener que bajar el guante. Así de perfecto fue el tiro de Maldonado, que lo colocó a la altura del corredor, evitando que Correa tuviera que recibir y después bajar a tocar.

Sin duda será recordada como la jugada defensiva de la serie, que celebraron ambos jugadores, Maldonado golpeándose en el pecho, y Correa sacudiendo su puño.