Colegio San Benito dio la sorpresa del año
El equipo isleño no se amilanó ante el brillo del club estadounidense.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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El fin de semana pasado se suponía que el colegio St. Benedict’s arrollara con la competencia local en el torneo de escuelas superiores Puerto Rico Hoops Championship 2013 efectuado en el Palacio de Recreación y Deportes de Mayagüez y que regresaran a su natal Nueva Jersey con sus pechos hinchados de gloria.
La historia, sin embargo, fue otra para el equipo que estaba décimo séptimo clasificado en todo Estados Unidos y que tiene cuatro jugadores boricuas de la Selección Sub 17. El destino le tuvo guardada una enorme sorpresa cuando cayeron, 75-65, ante el anfitrión Colegio San Benito de Mayagüez en el juego final. De vuelta a Nueva Jersey solo llevaron una seria dosis de humildad en las costillas.
St. Benedict’s venía de vapulear al Colegio Santa María de Ponce, 78-42, durante la primera fecha y luego le repitió la dosis al Colegio IMEI de Río Piedras, 78-43, en semifinales, por lo que todo apuntaba a que el Colegio San Benito de Mayagüez sufriría el mismo destino ante un equipo que incluye en su plantilla al cotizado escolta canadiense Kemar McKnight, al centro boricua Arnaldo Toro y a siete jugadores de 6’7” de estatura o más.
En fin, la mesa estaba servida para otra paliza y los jugadores de St. Benedict’s hasta hicieron un baile de guerra antes del juego, parecido al que hace el Equipo Nacional de Nueva Zelanda en competencias internacionales.
Pero la prepotencia, la confianza en exceso y los aires de superioridad le pasarían factura a St. Benedict’s ante un equipo boricua que no los miró de rodillas y cuyo dirigente Iván “Pipo” Vélez tenía un par de estrategias guardadas debajo de sus mangas.
“Recuerdo que el coach de St. Benedict’s (Mark Taylor) vino a saludarme antes del juego con cara de pena, como dándome las condolencias de antemano por lo la pela que se supone que cogería mi equipo”, recordó Vélez, quien es asistente de Eddie Casiano con los Indios de Mayagüez en el Baloncesto Superior Nacional.
“Para ellos éramos otro bizcochito. Venían de ganar fácil preseando a cancha completa, jugando zona de vez en cuando, corriendo bastante en ofensiva con muchos fastbreaks y dominando con su abundancia de estatura. De hecho, su armador mide como 6’3” y debe pesar como 200 libras, lo que lo hubiera hecho el power forward regular de mi equipo, porque mi jugador de mayor estatura es mi centro Jaime Pérez, que mide 6’3”. Ellos tenían un ejército de gente de 6’7” para arriba y la situación no pintaba bien para los míos”.
Pero Vélez no permitió que eso lo desanimara. Ajustó su plan de juego a las reglas permisibles, incluyendo el hecho de que no había reloj de 24 segundos para lanzar y que podía extender sus posesiones gracias a los buenos manejadores de balón y sólidos trespuntistas que tenía a su haber.
“No había reloj de 24 segundos. Podíamos mantener la posesión del balón el tiempo que quisiéramos, excepto que un jugador no podía estar más de cinco segundos con el balón si alguien lo estaba defendiendo arriba. Así que esperamos que nos defendieran y luego pasábamos el balón. Llegamos a tener dos posesiones de más de un minuto”, confesó Vélez.
“El coach de St. Benedict’s quería defender en zona y yo lo que hacía era dejar a mis jugadores dribleando arriba para forzarlo a tener que gardearme hombre a hombre y cansarlos un poco. Lo obligué a jugar hombre a hombre y a no poder maximizar el uso de sus torres abajo. Además, Jaime Pérez, que es mi centro, es de los que mejor mete el balón a distancia y es infalible del tiro libre –tipo Jeff Hornacek– así que sus grandes tenían que salir afuera a gardearlo y cuando le daban falta eran dos puntos automáticos del tiro libre”.
Con San Benito moviendo bien el balón a media cancha, maximizando el reloj y anotando sus tiros a distancia o sus tiros libres, St. Benedict’s se vio imposibilitado de correr a cancha abierta como pretendía hacer. Y en su ofensiva a media cancha, St. Benedict’s también tuvo problemas ante los ajustes defensivos de San Benito, que consiguieron cerca de 12 faltas ofensivas y fueron eficaces doblando en las esquinas cada vez que alguien ponía el balón en el piso.
“El coach de ellos entró en pánico y llegó a optar por jugar con cinco gares para poder parear velocidad, defensa y manejo conmigo. Ahí es que se le fue la guagua, pues en pelea entre gares los míos se podían ir de tú a tú con los de ellos y le ‘sacamos las patas’ rompiendo sus preseos. Llegamos a sacar ventaja de 12 en el cuarto parcial y recuerdo que (el productor Rafael) “Chino” Torres me miraba y se tapaba la cara con la manos como diciendo ‘no lo puedo creer’. Estaban presenciando una verdadera sorpresa y el Palacio se quería caer allá en Mayagüez”, recordó Vélez.
“Al final se tuvieron que ir con el rabo entre las patas. El coach de St. Benedict’s ni siquiera fue a saludarme luego del juego. De hecho, ni siquiera salieron a la premiación a recibir su medalla de plata. Esto para ellos tiene que haber sido como cuando el Dream Team perdió con Puerto Rico en las Olimpiadas de 2004. Sin embargo, yo soy el primer en reconocer que si me vuelvo a enfrentar a ese equipo 10 veces, me dan 10 pelas. Solo que esa noche nos salió todo bien a nosotros y la prepotencia les pasó factura a ellos. Fue una noche grandiosa”.

