Caguas. Lo que las “ocho guerreras” de las Criollas de Caguas lograron durante una primera mitad de temporada en la cual el conjunto perdió por lesión a tres integrantes del cuadro titular, jugando con una sola refuerzo, se ha convertido en prácticamente una leyenda de proporciones épicas en el Valle del Turabo.

Bautizadas por el veterano técnico Juan Carlos Núñez con el interesante apodo, las ocho voleibolistas que quedaron hábiles para jugar se encargaron de no solo ganar partidos contra equipos completos en personal, sino que llevaron al conjunto hasta el tope de la tabla de posiciones de la Liga de Voleibol Superior Femenino (LVSF).

El inicio de temporada de las Criollas fue sólido por demás pues no solo recopilaron foja de 4-1 sino que, más importante aún, sumaron 12 puntos que colocó al conjunto entre los primeros cuatro escalafones de la tabla global. Todo apuntaba a que las Criollas tendrían otra serie regular sólida, pero entonces comenzaron las lesiones.

El equipo perdió a una de sus principales anotadoras, Stephanie Enright, debido a una lesión de pierna. Unos días después, las centrales Jennifer Quesada y Diana Reyes cayeron en la redada por una torcedura de tobillo y una lesión de rodilla, respectivamente. Dado que Caguas comenzó la campaña con una sola importada, la atacante Falyn Fonoimoana, las bajas dejaron al grupo con un total de ocho atletas en uniforme.

“Yo estuve con solo ocho jugadoras, pero fuimos a batallar y a ganar partidos. El primer juego que nos abrió los ojos fue contra (las Gigantes de) Carolina (el 20 de febrero). En ese partido presentamos el cuadro con el que hemos estado jugando y nos fuimos de tú a tú contra ellas. Aunque perdimos el juego, moralmente ganamos muchísimo porque abrió la mente del grupo”, explicó Núñez a Primera Hora.

Con el malestar de la derrota ante las entonces co lideres Gigantes a flor de piel, el reducido cuadro cagüeño compuesto por la acomodadora Vilmarie Mojica, las esquinas Gelymar Rodríguez y Fonoimoana, la opuesto Génesis Collazo, la colocadora suplente Ashley Vázquez (que jugó como central), la veterana Alexandra Oquendo, la líbero Shara Venegas y la especialista en defensa y servicio Leira Ortiz se dieron a la tarea de mantener al equipo en la pelea… y para todos los propósitos, las “ocho guerreras” se graduaron con honores en su titánica encomienda.

Y lo que ocurrió después fácilmente podría parecer un cuento de hadas, pues las Criollas sacaron inmediatamente una racha de cinco triunfos al hilo y, desde la derrota contra Carolina, jugaron para marca de 6-2. El pasado domingo, 16 de marzo, el equipo completó la improbable hazaña de ascender al tope del standing gracias a su victoria en sets corridos sobre las Orientales de Humacao. La líbero Bianca Rivera se  unió en los últimos cuatro desafíos para aumentar a nueve el total de jugadoras en la plantilla criolla.

 “Nuestro inicio de 4-1 fue clave; si hay algo por lo que nosotros nos preocupamos fue en tener una pretemporada sólida. Se entrenó bien, ganamos el torneo preparatorio y esos 12 puntos nos mantuvieron entre los equipos de arriba. En un momento dado perdimos tres juegos al hilo, que fue duro para el equipo, luego vinieron las lesiones, pero nadie se desesperó; se trabajó más fuerte todavía, las jugadoras adoptaron más responsabilidades y todas hicieron lo que tenían que hacer”, enfatizó el también ex dirigente de la Selección femenina.

Por su parte, Mojica reconoció que la situación que vivió el equipo fue difícil, pero el trabajo en conjunto las ayudó a salir a flote.

“Estamos sacando juegos con las jugadoras que tenemos. Estoy contenta por eso porque llegué a pensar ‘contra, tenemos un equipo excelente’ y han pasado tantas cosas… cuatro jugadoras fuera, una sola refuerzo… El año ha sido difícil, pero lo hemos sobrellevado para mantenernos como estamos para cuando estemos completas. Estoy contenta con el trabajo que estamos haciendo porque era o nosotras o nadie más y, gracias a Dios, hemos podido salir hacia adelante”, recalcó Mojica.