“Llegó el momento de retirarme”.

Para los que conocen, han seguido la extensa y exitosa carrera en el voleibol profesional de Luis “Feñito” Rodríguez, escucharlo promulgar esa frase, tan difícil de decir para muchos atletas, resulta extraño y, a su vez, sorprendente.

Pero el orgullo del barrio Cedro Abajo de Naranjito le dirá adiós al deporte de la malla alta una vez concluya la actual temporada en la que los Capitanes de Arecibo intentarán capturar su segundo campeonato consecutivo.

Rodríguez sorprendió a los amantes del voleibol cuando anunció la semana pasada que colgaría las tenis luego de 24 gloriosos años.

“Mi esposa (Ada Mercado) siempre me dijo que la decisión era mía, y que la decisión que tomara sería la que nosotros, como familia, seguiríamos. Pero ese fervor en la sangre que siempre sentía a medida que se acercaba la temporada no lo sentí este año. Eso me puso a pensar que ya llegó el momento de retirarme”, explicó Rodríguez durante una visita a la redacción de Primera Hora.

Otro aspecto que jugó un papel en la decisión fue el deseo de pasar más tiempo con su familia e hijos.

“Había veces que el nene tenía juego de béisbol y tenía práctica (o un juego) y era como que ‘diache, quiero ir al juego y ver al nene’... mi otros nenes también tienen sus compromisos... ahí empiezo a tener que escoger y todo eso te va dando señales de que hay que tomar la decisión”, añadió Rodríguez.

Grande entre los grandes

Rodríguez tuvo sus inicios en el voleibol “por casualidad”, según reconoció el propio jugador, pero no hay dudas de que se abrió paso en una de las épocas doradas del voleibol nacional, cuando los Changos de Naranjito eran sinónimo de “campeonato seguro”.

“Al entrar a la Regional de Bayamón, mi plan era conseguir una beca mediante el baloncesto, completar mis estudios y comenzar a trabajar. Pero Georgie Rosario no me escogió para el equipo. Así que siendo natural de Naranjito y seguidor del equipo, asistí a uno de los try outs e Iván Matos, quien fue mi primer dirigente, me escogió para estar en el equipo”, puntualizó.

Rodríguez no tenía planificado hacer una carrera fija del voleibol, pero el destino tenía otros planes, especialmente cuando conoció en la universidad a Hiram “Avioneta” Padilla, figura que lo introdujo a la franquicia naranjiteña en el 1990.

“En mi primer año con Naranjito, el equipo tenía a Rigoberto Guilloty cruzado con Edwin Fernández, (José Luis) “el Nitro” Díaz con Iván Muñiz, más Willie de Jesús con “Avioneta” como los centrales. Obviamente esos primeros años no tuve mucho tiempo de cancha y más cuando tomas en consideración que entré sin nunca haber jugado voleibol en mi vida”, destacó Rodríguez.

Con apenas 20 años cuando comenzó, Rodríguez aprendió a jugar una de las posiciones más difíciles dentro de una cancha de voleibol y se abrió paso entre la larga lista de estrellas que se desarrollaron y jugaron para los Changos.

“Abraham Rivera (ex apoderado) me llevó por todas las categorías para aprender los fundamentos. (Luis Enrique) “Quique” Ruiz, quien era el dirigente, e Israel García también tenían la Selección Juvenil y allá fue Feñito para entrenar y trabajar como si fuera uno más. Y en ese equipo estaban figuras como Norman Almodovar, (Enrique) “Papolito” López, Ramón Hernández, Fermín Morales... estamos hablando de jugadores de calibre que me ayudaron mucho”, subrayó Rodríguez.

Éxito inédito

Una vez Rodríguez se estableció como figura clave en el cuadro de los Pájaros Negros, su carrera despegó vertiginosamente.

El veterano central capturó 14 campeonatos vistiendo el uniforme de su pueblo, participó en 17 finales, fue el Jugador Más Valioso en el 1999, capturó preseas vistiendo la franela nacional, jugó en todo evento internacional menos en unas Olimpiadas, viajó el mundo, es el líder en bloqueos en la historia del torneo y el pasado sábado se convirtió en el primer jugador en rebasar los 5,000 puntos.

Rodríguez siempre se ha caracterizado por ser un central sumamente ofensivo, y el jugador dijo que Díaz y López fueron dos de los colocadores que reconocieron su potencial de marcar puntos.

“El Nitro y Papolito fueron los primeros que identificaron esa ventaja de tenerme a mí como un medio ofensivo, a diferencia del rol tradicional de un central de hacer amagues y bloquear. Después vinieron jugadores como Edgardo Deniz y Ángel Pérez y era bueno saber que ellos contaban conmigo todo el tiempo para ser parte de la ofensiva”, sostuvo Rodríguez.

Sin embargo, la Federación Puertorriqueña de Voleibol (FPV) tiene la peculiaridad de que comenzó a llevar estadísticas desde el 1995, por lo que los puntos que Rodríguez marcó previo a ese año –cuando se utilizaba el sistema de side outs – no están contabilizados.

Rodríguez, no obstante, está claro en que otros jugadores que estuvieron activos antes que él también enfrentan la misma situación.

“Cuando comencé se usaba el sistema de cambio-punto (side-out), así que hacía muchos cambios, pero pocos puntos. Esa etapa de mi carrera no está contabilizada, pero eso es algo que está fuera de mi control. Y así mismo podrían estar grandes jugadores como Julio Figueroa... no me atrevería a decir que no tienen una cantidad de puntos tan alta como la que alcancé el sábado”.

Extrañará a sus compañeros

Aunque Rodríguez tomó la decisión de retirarse, el eterno guerrero adelantó que, definitivamente, extrañará no estar en cancha con sus compañeros de equipo.

“Han sido tantos años en esta rutina, en esta aventura, que definitivamente voy a extrañar el camerino, el juego y las situaciones difíciles, el pasarla bien dentro del camerino con los muchachos, con el grupo... pero tengo que ponderar eso con lo demás. Mis dos nenes mayores se gradúan este año y van para la universidad, el pequeño se gradúa de octavo grado el año entrante, así que voy a tener actividad como para poder sustituir una cosa con la otra”, sentenció Rodríguez.

Y tal y como ha dicho anteriormente, el dirigir no es una prioridad en la vida de Rodríguez, pero tampoco descartó la posibilidad por completo.

“No es una prioridad, pero tampoco voy a decir que no porque la necesidad apremia. Mientras tenga mi trabajo en la farmaceútica y no sea una necesidad extrema de que necesito hacer algo para mantener a mi familia y sé que el dirigir sería una opción rápida, pues prefiero terminar como jugador y disfrutar con mi familia”, explicó el central.

Del mismo modo, Rodríguez dijo que le hubiese gustado terminar su gloriosa carrera con los Changos de su natal Naranjito.

“Me hubiese encantado terminar mi carrera en Naranjito, pero son planes que Dios tiene para uno. Tuve muy buenas experiencias en Carolina (con los Nuevos Gigantes), en Guaynabo (con los Mets), y ahora con Arecibo (los Capitanes). Me siento bien terminando mi carrera en Arecibo y la administración de los Capitanes me ha tratado de maravilla”, enfatizó Rodríguez.