En tiempos de paz, los filmes de guerra nos sirven como un recordatorio y advertencia de los logros y/o errores cometidos durante estos conflictos lamentables. De estas historias hay múltiples que reconocemos y admiramos hasta hoy día. Muchas inspiraron incluso varias de las cintas más importantes e innovadoras de la industria.

Esta semana, la nueva propuesta de Focus Features, “Pressure”, nos lleva de regreso a uno de los tiempos más tumultuosos de nuestra historia. Sin embargo, en esta ocasión uno de los sentimientos que se quedó conmigo aún luego de salir de la sala de cine fue cuán diferente es ver este tipo de película en tiempos de conflictos militares, sociales y políticos como los actuales.

¿Será que es más importante que nunca contar este tipo de historias a pesar de que tocan un nervio muy cercano a nuestra realidad?

La trama sigue la historia real del capitán y meteorólogo James Stagg, quien junto al general Dwight D. Eisenhower, enfrenta una decisión imposible al tener que calcular si las condiciones del tiempo son viables para lanzar la invasión naval más peligrosa en la historia, el desembarco de Normandía, o arriesgarse a perder la Segunda Guerra Mundial en su totalidad.

Al leer esta sinopsis, tal vez tu reacción sea igual que la que tuve inicialmente: ¿Una historia acerca de las condiciones meteorológicas durante la guerra?

Ciertamente, en términos de escala visual, esta cinta no se compara a proyectos que hemos visto anteriormente; no tiene escenas de batallas elaboradas o combates frente a frente. Pero el suspenso, la tensión y lo que está en juego en la trama hacen que ninguno de esos elementos realmente importen. Nunca imaginé cuán importante, esencial y decisivas son las condiciones del tiempo en situaciones como estas y realmente sirve como el vehículo perfecto para una historia fascinante y llena de intriga.

Lo que sin duda impulsa a “Pressure” son las increíbles actuaciones de su elenco estelar. Damian Lewis (“Once Upon a Time… in Hollywood”) hace un sólido trabajo con su interpretación del irritante Bernard Montgomery. Chris Messina (“Argo”) se encarga de una de las actuaciones más importantes y efectivas de la trama como Irvin Krick, siendo quien reta el análisis y argumentos del personaje principal (Stagg).

Kerry Condon (“TrainDreams”) le aplica mucho carisma a Kay Summersby, un papel que, a pesar de ser uno de los más clichosos del filme como otra mujer “mediadora” entre un grupo de hombres descontrolados, logra interpretarlo con una elegancia innegable.

Y a pesar de ser una agradable sorpresa que Brendan Fraser (“The Whale”) sea parte del elenco, encontré su trabajo como Eisenhower uno de los más débiles por, simplemente, carecer Fraser del carácter y/o la voz para presentarse como un capitán rudo e intimidante.

La verdadera estrella de “Pressure” es el talentoso Andrew Scott (“Sherlock”, “Wake Up Dead Man”), quien nos regala una actuación intensa y conmovedora como el meteorólogo James Stagg. Scott continúa siendo uno de los actores más menospreciados de la industria actualmente, pero aquí demuestra nuevamente que tiene lo necesario para las grandes ligas o hasta incluso protagonizar su propia franquicia.

Por otro lado, la banda sonora, compuesta por Volker Bertelmann (“All Quieton the Western Front”, “A House of Dynamite”) es hermosa, asombrosa y verdaderamente inmersiva. Es probablemente la mejor que he escuchado este año.

Anthony Maras (“Hotel Mumbai”) dirige y coescribe este proyecto junto a David Haig, basado en la obra de Haig. Maras hace un sólido trabajo, aumentando la intriga visual y narrativa con ángulos hermosos y cautivantes.

Sin duda, “Pressure” es un proyecto digno de disfrutar en la pantalla grande. Incluso si no eres del tipo de persona que te gustan las cintas de este género, confío que esta podría ser la excepción.

Disponible desde el jueves 28 de mayo en las salas de Fine Arts.