El género del reguetón es sólo una excusa para mostrar la historia de dos jóvenes humildes y para presentar otra cara de la cinematografía puertorriqueña.

El filme nacional Kabo & Platón, del director Edmundo H. Rodríguez y con  guión de los  escritores Mayra Santos Febres y Félix Joaquín Rivera, utiliza el popular ritmo para que conozcamos a dos aspirantes a cantantes y la ruta que cada uno decide tomar para alcanzar sus metas artísticas.

No se trata de una película sobre la evolución del reguetón, aunque está cargada de muchos temas musicales, por lo que los amantes de este género estarán complacidos.

Lo interesante de la trama es que hurga en el aspecto sociológico y en la estructura comercial de este género. Incluso, la historia va más allá, porque se adentra en temas secundarios como el Alzheimer, el respeto a los ancianos, la pobreza, el lavado de dinero, el maltrato y la pérdida de control de los padres con sus hijos, entre otros, que permiten que la trama no se quede paralizada en la aspiración musical de los muchachos.

Estos subtemas le dan profundidad a la trama y nos permiten ver el entorno de estos chicos, que no  debe ser muy lejano a la realidad de muchos jóvenes. Si tiene dudas de esta premisa, vea el cortometraje La traición en Chavier por el portal YouTube. 

Sin distanciarse de las noticias publicadas sobre el presunto vínculo de los exponentes del reguetón con el mundo de las drogas y las armas, la historia crea unos lazos entre este popular ritmo  y el llamado “bajo mundo” a través de los personajes principales, “Platón” (Aramis Benítez) y “Kabo” (Albert Torres).

Los jóvenes Aramis y Albert son actores naturales. Nunca se habían expuesto a las cámaras, aunque sí tienen aspiraciones musicales en la vida real. Este detalle no es un inconveniente para que luzcan con soltura en la pantalla grande y, mucho menos, cuando se sitúan junto con actores de calibre, como René Monclova, Victoria Espinosa, Magali Carrasquillo, Aurelio Lima, Jaime Bello, Ricardo Álvarez, Luis Gonzaga, Ileana García y Julio Ramos.

Los noveles actores, quienes recibieron un arduo adiestramiento en actuación con la experimentada actriz Sandra Teres, convencieron con sus interpretaciones. Junto con ellos, en el elenco joven aparece la actriz Priscilla Medina, radicada en suelo estadounidense, y quien en algún momento de la trama hará que los dos amigos se enfrenten.

Esta cinta representa el estado actual del cine puertorriqueño, como ha señalado el productor Luis Collazo, porque tiene como atractivo escenarios que se distancian de las trilladas tomas de playas; todo lo contrario, se concentra en el Puerto Rico que muchos quisieran que no existiera, pero que forma parte nuestro diario vivir. Y, en los momentos en que se hace referencia al mundo de las drogas en los caseríos, no se cae ni en el estigma ni en la exageración. Igualmente, el uso de la jerga no cae en la hipérbole.

Sin mayores pretensiones que contar bien una historia sencilla, pero con un mensaje real, Kabo & Platón se une a la diversidad de temáticas que está experimentando nuestro cine nacional, como también ocurre con Miente, actualmente exhibiéndose en Fine Arts de Hato Rey.