El laureado baloncelista puertorriqueño Carlos Arroyo realizó ayer su primera firma de autógrafos en calidad de artista, pues como parte del trabajo que hace como imagen de T-Mobile, lanzó el ringtone de su canción Oculto secreto para la compañía.

Sin embargo, la mayoría de las personas que se alinearon y esperaron pacientemente por el armador del Equipo Nacional frente a la sucursal de T-Mobile de Plaza Las Américas, lo admiran mucho más por su trayectoria deportiva que por sus habilidades como vocalista.

Aun así, algunos no dudaron que el éxito llegará si opta por hacerse de una carrera en la música.

Jessica María Reyes Burgos, de 30 años y residente de Toa Baja, fue la primera en la fila. Llegó a la tienda a las 10:00 de la mañana y no fue hasta las 4:30 p.m., treinta minutos más tarde de la hora señalada para la llegada de Arroyo, que pudo ver a su estrella.

Asimismo, Walbert Matos, conocido por sus participaciones en el desaparecido programa No te duermas, también esperaba para tomarse una foto con el ex jugador del Maccabi Tel Aviv en Israel.

“Escuché el tema y me pareció muy bien. Tiene un excelente talento como cantante. Puede llegar mucho más lejos. Aparte de continuar su carrera en el baloncesto, puede desempeñarse en la música”, opinó Walbert.

Las estudiantes Zuleyka Colón y Jesuali Astacio aprovecharon el encuentro al que llegaron sobre 50 personas y que duró cerca de una hora, para mostrarle fotos que ya se habían tomado con él y material con su imagen que coleccionan desde hace años.