En medio de un huracán Ruth Fernández

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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Mientras ella vive sumergida en su condición de Alzheimer, la realidad que rodea a Ruth Fernández es una lucha en el seno de su familia por el control de la fortuna que “El alma de Puerto Rico hecha canción” logró acumular a lo largo de sus 75 años de carrera artística.
Dos de sus sobrinos se han enfrentado en los tribunales, librando una batalla legal para que se ordene corregir con carácter de urgencia el deterioro de la residencia que ocupa la artista para que pueda disfrutar de una mejor calidad de vida.
Como parte de este drama , la Oficina de la Procuradora para las Personas de Edad Avanzada ya inició una investigación y el Departamento de la Familia ha llegado a considerar la reubicación de Fernández a un hogar sustituto.
Hace algún tiempo, luego que una trabajadora social visitara sorpresivamente el hogar de la vocalista ponceña, ubicado en un sector de Bayamón, quedó al descubierto que no había alimentos en la nevera y que tampoco se le estaban dando los cuidados necesarios. Tras ello, su sobrino Jaime Luis Pérez Torres -uno de los protagonistas de esta batalla legal-, tuvo que comparecer a una entrevista el pasado 8 de enero.
“Esto me provoca un dolor muy profundo, que titi Ruth esté en estas condiciones en esta etapa de su vida, luego de tanta lucha, sacrificios y amanecidas”, indicó a Primera Hora el otro protagonista, don Néstor Torres Fernández , sobrino de Ruth y padre del flautista Néstor Torres.
Tras Torres Fernández, quien radica en el estado de la Florida, ser alertado por Alfredo Arroyo Matías, el cuidador de la intérprete, sobre la lastimosa situación, decidió viajar con urgencia a Puerto Rico para tomar cartas en el asunto, segun explicó.
Al llegar, descubrió que su primo (Pérez Torres es en realidad el hijo de una sobrina de Ruth) no sólo había botado de la casa a Arroyo Matías, sino que también había conseguido que se revocara un poder que Ruth Fernández le había otorgado a Arroyo Matías y a su sobrina Rosadell, antes de que le fuera diagnosticada su condición de Alzheimer.
Alegadamente, Pérez Torres le hizo firmar otro documento en el que le transfería la potestad absoluta para tomar decisiones por ella y asumir el control de sus finanzas.
Entre las gestiones que realizó don Néstor figuran la contratación de un abogado para que maneje el asunto financiero y lograr que Arroyo Matías, quien ha sido la mano derecha de la intérprete de Gracias mundo desde sus años como legisladora, pudiera regresar al hogar de ésta para continuar brindándole atenciones.
En un intento por impedir esto último, Jaime Luis Pérez Torres radicó en el Tribunal de Bayamón una solicitud de orden de protección al amparo de la Ley 121 para que Arroyo Matías fuera obligado a abandonar el hogar. No obstante, el juez Rafael Villafañe Riera la denegó.
Al día siguiente, don Néstor acudió al Tribunal Municipal de Cataño para solicitar otra orden de protección contra su primo, de modo que fuera éste quien tuviera que marcharse del hogar.
La juez Lynnette Rivera Rodríguez determinó no expedir la orden solicitada y les ordenó respetar sus espacios.
Esta orden no parece muy fácil de lograr debido a que no se trata de una mansión en la que cada cual puede mantenerse en su esquina, sino una casa de urbanización de clase media alta, adquirida hace cuatro años por un valor total de $270 mil, no de más de medio millón como dice Arroyo Matías “érroneamente se ha informado en los medios”.
Una vista en el Tribunal de Bayamón está pautada para dilucidar esta controversia.
Mientras, Arroyo Matías se mantiene atento a su alimentación y a sus cuidados médicos. “Mi único interés es cuidarla y no cobro un centavo por eso. Yo vivo de mi pensión”, indicó.
“La casa se está cayendo porque este señor no le dio atención en dos años y no podemos hacer nada porque él tiene el control del dinero”, mencionó el cuidador, quien además afirmó no tener explicaciones de cómo la cuenta que posee la intérprete en Popular Securities haya bajado de $766,525.86, que había depositados al mes de marzo de 2007 a $382,451.71, cantidad que refleja el último estado con fecha de diciembre 31 de 2009.
“Y lo triste es que ese dinero es producto de largos años de lucha de Ruth, trabajo intenso y muchas amanecidas”, se lamentó don Néstor Torres.
“Ahí no hay un centavo de la Casa del Artista ni de ningún regalo; por el contrario, mucho sudor”, agregó Arroyo Matías.
En contraste con la situación que enfrentan, llamó la atención una motora nueva, de color rojo, protegida por una sábana, en la marquesina.
El vehículo es propiedad del sobrino de la cantante. Su cuidador le imputa también haber adquirido un automóvil de último modelo, el cual habría adquirido a nombre de Ruth Fernández y pagado en efectivo.
“Pero mientras tanto, le ha quitado las tarjetas del plan médico, por lo que no esta visitando al neurólogo, ni tampoco al podiatra, la caja de dientes se tardó más de ocho meses para que se la entregaran. Ni siquiera da dinero para llevarla al beauty”, tronó Arroyo Matías indignado.
Primera Hora intentó obtener una reacción por parte de Jaime Luis Pérez Torres, pero fue en vano.

