Invitación a la risa

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 17 años.
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“Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar…”, del tema Y no hago más na’ de El Gran Combo de Puerto Rico, o el conocido refrán “las apariencias engañan” les caen como anillo al dedo a los personajes de la comedia El insólito caso de Miss Piña Colada que repone desde hoy, viernes, en el Teatro Georgetti, en Santurce.
La pieza, de Carlos Ferrari, estrenó hace alrededor de 30 años en la misma sala, antes conocida como Nuestro Teatro. El libreto, que goza de la chispa que invita a la risa, sufrió cambios en los nombres de figuras actuales como Magali Febles, Desirée Lowry y Luisito Vigoreaux –vinculados al mundo de los concursos de belleza–, no obstante, mantiene su esencia ochentosa. La pieza es una crítica al consumismo desmedido y a los clichés de los certámenes.
El insólito caso de Miss Piña Colada muestra a la familia González Rivera, liderada por la madre “Ofelia”, a cargo de Marian Pabón. “Ofelia” vive del qué dirán y hace lo que sea para aparentar que tiene dinero y que sus hijos gozan de educación y “clase”. Sus hijos son la tonta “Loreleil” (Wanda Sais), la estofona “Abigail” (Naymed Calzada) y el rapero “Nataniel” (Carlos Vega). Con ellos vive el vago del tío “Domingo” (Juan Manuel Lebrón). A ese mundo de apariencias, se le suma el empeño de “Ofelia” de convertir a “Loreleil” en la ganadora del concurso de Miss Piña Colada. Más que cumplir con algún sueño de la joven, a quien no le interesa la competencia, la madre quiere darle por la cabeza a su dizque amiga, la chismosa “Esperancita” (Noris Joffre). Esta última inscribió a su ahijada.
Marian Pabón, quien lleva el peso de la obra, por ser la que los arrastra con sus deudas y su deseo de apariencias, luce cómoda con “Ofelia” que requiere muchos movimientos por lo gritona e histérica que es. Sin duda, otro “personaje importante” fue el vestuario de tonos brillantes y chillones de “Ofelia”. Esta horrorosa, pero graciosa selección, estuvo a cargo de Alba Kercado.
Los momentos más lucidos de “Ofelia” se logran junto con su “amiga o enemiga” Esperancita”, cuya comicidad le da fuerza al texto. Otro de los aciertos de la comedia es Juan Manuel Lebrón, que, aunque su personaje “Domingo” pareciera estar poseído por el “Juanma” del extinto programa Juanma y Wiwi, permite mantener el ritmo jocoso.
Aunque entretenida, este retrato de una familia de clase media tiene espacios largos entre escena y escena que paralizan de cantazo el ritmo de la trama. No obstante, el director escénico Albert Rodríguez aclaró que, a partir de hoy, esa transición –esencial para los múltiples cambios de vestuarios– será de menos tiempo. La prensa estuvo invitada al ensayo general, similar a una función, pero aún faltan ajustes.
Uno de los desaciertos es el reguetonero “Nataniel”, cuya intención es darle actualidad a la trama, pero el personaje cae en la exageración con sus gestos y forma de hablar. Además, la chispa de la trama se diluye con la repetición de momentos, como ocurrió con los intercambios de chismes, prácticamente iguales, entre “Ofelia” y “Esperancita”.
La comedia es una producción de Raymond Gerena.

