José Arias Guardiola no sólo está convencido de que es el verdadero padre del cantante Luis Miguel, como ha afirmado en varios foros desde hace 10 años. También cree que el astro mexicano nacido en Puerto Rico tiene conocimiento de ese hecho y que sufre por no tener a su padre cerca.

Ésa es la gran revelación que presenta Arias en el libro Luis Miguel es mi hijo, que la casa editora Publicaciones Puertorriqueñas lanzó esta semana, y en el que sustenta sus planteamientos. El autor inicia el relato desde el momento en que conoció a la mamá de Luis Miguel, Marcella Basteri, y continúa con todo el proceso al que alega se sometió para tratar de contactar al intérprete hasta concluir con una carta abierta a su hijo en la que lo motiva a aceptar su verdad.

Arias conversó ayer con Primera Hora sobre el controvertible libro.

¿Qué le motivó a escribir esta historia ahora?

El hecho de que mucha gente se quedó con una percepción equivocada y decidí aclararlo todo para que de una vez se sepa la verdad. Para dejar de sentirme humillado.

Esa percepción la provocó usted mismo al retractarse de sus alegaciones en un noticiario...

Correcto. Pero ésa fue mi reacción a las difamaciones y faltas de respeto hacia mi persona de parte de ciertos programas.

¿Se refiere al circo mediático que se creó?

Sí, fue una caravana de ofensas, pero como no salí a hacerle daño a nadie, pensé que no tenía que someterme a eso y decidí retirarme.

Pero se perdió el objetivo principal, comprobar si es el padre de Luis Miguel...

No, eso lo supe enseguida, cuando comenzaron a atenderme en sus oficinas de manejo, al ver que le daban seguimiento a un reclamo como el mío. Y según fue pasando el tiempo, él (Luis Miguel ) tampoco lo negaba.

Llegó a radicar una demanda de paternidad, pero nunca se emplazó a Luis Miguel, ¿por qué dejó caer el caso?

La demanda la hice por instrucciones de su oficina para atender mi reclamo. Pero pasó un año y no se logró emplazarlo. Luego llegamos a un acuerdo para hacer el emplazamiento en un concierto aquí, pero tuve discrepancias con los abogados y les dije que retiraran el caso. A mí me estaban maltratando y yo lo que buscaba era hacerle un favor al muchacho (Luis Miguel), porque sé que ha sufrido mucho.

¿Por qué no buscó otro abogado?

Traté, pero no querían meterse en el lío o quizás no me creían. Tampoco tenía un interés apremiante de encontrarme con Luis Miguel, no es que no le tenga afecto, es mi hijo, pero nunca lo tuve cerca. Era una persona feliz, respetada, pero a raíz de esto la gente empezó a tratarme con cierto desdén, como un embustero. Muchas veces actuaba por impulsos y decidí cortar por lo sano.

En el libro hace referencia a un “Señor Fulano” como la persona que le confirmó que Luis Miguel no era hijo de Luisito Rey, ¿se trata de Alfred D'Herger?

Sí, es Alfred D'Herger, aunque luego se dedicó a decir que no era verdad.

¿Por qué está tan seguro de que Luis Miguel sabe que usted es su verdadero papá?

Porque me hice una prueba de ADN en el programa de Marta Susana y está disponible en un laboratorio de Miami al que él puede tener acceso. Además, en un momento (que detalla en el libro), él (Luis Miguel) se me presentó disfrazado.

¿Le interesa tener una relación afectiva con Luis Miguel?

En la medida que le interese a él. Lo que me interesa es que mis nietos tengan mi apellido. Y lo primordial es que se limpie mi nombre.

¿Cuándo fue la última vez que tuvo contacto con la oficina de Luis Miguel?

El miércoles 12 de noviembre de 2008, a las 5:00 p.m., tres días antes de su concierto aquí. Hablé con la secretaria y le dije que estaría en la primera fila en el concierto. Cuando llegué al concierto, me identifiqué con los de producción. Me dijeron que habían llamado a Luis Miguel y que él dijo que me sacaran de los predios. Luego investigué que nunca lo llamaron. Al otro día leí en el periódico que Luis Miguel se tiró a darle la mano al público en la primera fila y pensé que estaba buscándome. Sé que él siempre ha tenido la intención de conocerme.

¿Usted cree que Alejandro Asensi, el manejador de Luis Miguel, es quien no le permite al artista encontrarse con usted?

Él es la piedra en el camino, por sus intereses económicos. Quizás piensa que voy a llegar a fiscalizar y él pase a un segundo plano, cuando lleva 20 años manejando la vida de Luis Miguel. Tampoco le deja ver a su familia materna, lo ha dicho su tía públicamente.

¿A qué se dedica?

Mi familia tiene negocios y tengo inversiones.

¿Le interesa obtener dinero de Luis Miguel?

Nunca he hablado de dinero. Ésa es una opinión malsana.

¿Tiene más hijos?

Debo tener unos cuántos por ahí, pero no lo sé. (Se ríe.) Ojalá aparecieran.

O sea, ¿que ha sido tan mujeriego como Luis Miguel?

Bueno, tenemos la vena romántica y poética (se ríe).

¿Le envió el libro a Luis Miguel?

No, que lo compre.

Si lo lee, ¿cree que lo logre conmover?

Sí, porque tiene muchos detalles que a él le van a gustar, como la forma en que conocí a su madre. Si quiere saber la verdad, ahí está.

¿No tiene miedo a ser demandado por difamación?

No, por el contrario, así reviviría el caso y no habría escapatoria, Luis Miguel tendría que venir a hacerse la prueba de ADN. Ahí caería el telón.