La comunicadora Saudy Rivera confesó que tener a su esposo con vida es un “milagro“ luego del vía crucis que les tocó vivir durante la emergencia de verlo deteriorarse a causa de un derrame cerebral.

Iván Rivera, de 41 años, y padre de sus dos hijas, permanece recluido en una unidad de terapia intensiva en el Hospital Encompass Health en Manatí, donde recibe terapia ocupacional, física y del habla para recuperar el daño sufrido en el lado derecho del cuerpo a causa del episodio de sangrado cerebral.

“Un milagro, Iván es un milagro”, expresó esta mañana tras reintegrase al panel del espacio matutino “Nación Z”, de Mega TV.

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El “vía crucis” comenzó el 19 de abril, cuando su esposo llegó al negocio de repostería que mantienen como familia, Sweets Gallery by Saudy. Entonces ella se percata que él que estaba confrontado dificultad para agarrar el “mouse” de la computadora, hablaba con dificultad, estaba ansioso y sudoroso.

“Le digo, ‘Párate’, le pongo el celular en la mano y se le cae, le pongo un bolígrafo y se le cae”, contó, a lo que siguió que comenzó a ver que se le estaba virando la boca y es cuando comienza a sospechar que puede ser un derrame cerebral.

Él, en la medida en que pudo, aceptó ir al hospital. Ella se dirige entonces a un hospital privado en el área turística de San Juan, donde tiene “una experiencia horrible, horrible”.

La recibió una guardia de seguridad que, según el relato, lo más que alcanzó a decirle fue que tomara un número y se sentara. El tiempo, mientras tanto, seguía corriendo y la condición del esposo complicándose en cuestión de la movilidad.

Con el hombre en un proceso de vida o muerte, logro salir de ese hospital y llegó al Hospital Cardiovascular“, donde una doctora, cuya identidad prefiere reservar, “sin tocarlo, me dijo, ¿Qué haces aquí?”.

”Voy a conservarme el nombre por respeto al ser humano, porque también puede ser parte de las muchas frustraciones que está viviendo esta doctora, pero la forma en que recibí la ayuda fue la peor, y lo cuento porque esto no me pasó a mí nada más, esto le tiene que estar pasando a mucha gente que llega a los hospitales”, lamentó.

En esa situación, la doctora le dejó saber, “él tiene un stroke” . No obstante, no lo podía atender porque las máquinas de CT San estaban “dañadas“, lo que impedía saber si se trataba de un derrame isquémico, el cual con atención rápida, se puede estabilizar a la persona, o si había un sagrado.

Fueron trasladados en ambulancia al Hospital Menonita en Caguas, que “tiene una unidad (para atender) stroke muy buena” y “ahí comenzó el proceso de salvarle la vida”.

Los tratamientos iniciales no estaban dando resultados positivos, por lo que el neurólogo recomendó una craneotomía para aliviar la presión de sangre en el cerebro.

“Para un derrame cerebral, la edad es traicionera, porque a menor edad, más prensado está ese cerebro que no aguanta que la sangre salga de ahí y ahí comienzan las complicaciones”, relató tranquila.

“Nos toca la difícil decisión de aceptar la craneotomía, (esperanzados) que este será el proceso correcto y poniendo en las manos de Dios el cerebro de este hombre, que delineó una cirugía para él“, continuó sobre la intervención que se hizo de forma frontal para evitar causar más daño en el área afectada y que, como consecuencia, quedara sin habla.

“Si se hacía la operación donde se supone que fuera (área del sangrado), iba a crear unos daños mayores; la pérdida del habla, era una de esas; él estaba hablando bastante y al doctor le preocupaba eso”. Finalmente se le extrajo el 50% de líquido acumulado.

En el proceso de la operación, el bombero de profesión fue entubado, lo que, sumado la posición y a la retención de líquido, le provocó una neumonía. “Le empezó a afectar la saturación y empezó a demostrar unos síntomas bien delicados y comienza un corre y corre y vuelven a entubarlo”.

Superada esa crisis, fue trasladado al Hospital Encompass Health en Manatí para iniciar de inmediato las terapias y evitar mayores daños en el sistema neurológico, sin descuidar las otras atenciones médicas. Rivera, que en el proceso fue diagnosticado con hipertensión y apnea del sueño, está consciente y muestra cierta dificultad para hablar, además del impacto en la movilidad del lado derecho del cuerpo.

“Está agotado, emocionalmente está cansado, quiere salir ya, quiere estar en la casa, no es tan fácil, estamos bregando con eso para que logre entender que la terapia es importante”, puntualizó la presentadora de televisión. “Él entiende que está hablando bien, pero la distorsión de palabras, pues nos enajena de qué quiere decir, cómo se siente”, detalló.

Saudy, entretanto, procuró desconectarse del “mundo real” para entregarse a atender las necesidades de su esposo por 23 años y padre de sus hijas Valeria, de 20 años, y Valentina, de 11.

“Tengo una hija de 20 años que tiene 55 hoy. Ha llevado el frente del negocio como una guerrera, no ha dejado de estudiar, ha sido la mejor madre de Valentina”, agradeció orgullosa. La pequeña, por su lado, mantiene su espíritu alegre y desde esa energía, los sostiene, además de la ayuda que recibe de sus demás familiares.

Ahora solo quiere quiere trabajar y aplicar la paciencia a su vida.

“Necesito devengar unos ingresos para poder sustentar el hogar, para poder sustentar los costos de todo lo Implica (la recuperación)“, indicó sin olvidar la otra batalla que apenas comienza con el plan médico. “Soy muy independiente, sé que hay mucha gente que necesita allá afuera. No estoy pidiendo nada que no sea trabajar. Poder devengar ingresos para poder costear mis gastos”.