Sus manos se mueven con precisión sobre la consola. Sube. Baja. Mezcla. Sonríe. En ese momento, DJ Brave se olvida de todo y hace música para mostrarse como es.

En su casa siempre hay sonidos. “Yo pongo música para todo”, confiesa Yojannies Guadalupe López.

Y es que así creció, entre cables, karaoke y fiestas. Desde sus tres o cuatro años ya acompañaba a su padre, DJ de oficio y mecánico automotriz, a los “parties”.

“Como quien dice, dormía al lado de la bocina”, recuerda. Ahí comenzó todo.

Aunque, antes de la música, hubo otra historia.

Cuando tenía año y medio, ya sus padres habían notado que algo pasaba. Era más lenta, se caía, le costaba sostener su cabecita, gateaba raro y no lograba pararse.

Llegaron, entonces, los falsos diagnósticos, la incertidumbre. Hasta que dieron con la Asociación de la Distrofia Muscular (MDA, en inglés), donde encontraron la respuesta y el apoyo emocional que necesitaban.

El diagnóstico: atrofia muscular espinal (SMA) tipo II, una condición genética que provoca una degeneración progresiva de los músculos.

“Hace que tenga que utilizar una silla de ruedas porque no tengo fuerza suficiente”, explica. “Pero esto no me ha detenido”.

La joven, de 20 años, fue diagnosticada con atrofia muscular espinal (SMA) tipo II, una condición genética que provoca una degeneración progresiva de los músculos.
La joven, de 20 años, fue diagnosticada con atrofia muscular espinal (SMA) tipo II, una condición genética que provoca una degeneración progresiva de los músculos. (Stephanie Rojas)

A sus 20 años, Yojannies lo cuenta –y lo vive– con una sonrisa, sin dramatismos.

Hoy, es una DJ en ascenso, la primera con distrofia muscular en el país.

Hace tres años, comenzó en el mundo de los platos de la mano de Alfonso Guadalupe, DJ Fonso, su padre, su mentor, su cómplice.

“Es el que me ha enseñado todo lo que sé”, afirma. “El oído musical lo tengo bien refinado gracias a él”.

Por eso, tiene mucha influencia de los 80, como Queen o Bon Jovi, pasando por la salsa y el merengue. Pero su género favorito es el reguetón de Daddy Yankee, Don Omar, Arcángel, Wisin & Yandel.

Su debut llegó en 2024, en el evento de degustación Top 100 Wines, frente a más de 500 personas.

“Estaba supernerviosa”, admite. Pero todo salió bien. Tanto así que el próximo 16 de mayo volverá al mismo evento, en el Parque de las Ciencias, en Bayamón, como parte de la edición “Black & Blue”, a beneficio de la MDA.

Fuera de la música, estudia Justicia Criminal en la Universidad de Puerto Rico, con aspiraciones a continuar Derecho.

Su meta es ser “abogada por el día y, por la noche, DJ Brave”.

Reclama falta de empatía

Desde pequeña, rememora, ha sentido inclinación por defender al más necesitado.

“Odio la injusticia”, puntualiza.

La joven de 20 años no dejó que un diagnóstico de atrofia muscular espinal le impidiera seguirle los pasos a su papá en el mundo de la música.

Así que aprovecha y denuncia la falta de lugares accesibles, pues “las barreras arquitectónicas son uno de los mayores retos” a los que tiene que enfrentarse cada día, en cada salida.

A eso se le suma la falta de información en los hospitales, en el ciudadano que se estaciona donde no debe, en los edificios sin rampas.

“Hace falta mucha empatía”, apunta.

Por eso su nombre artístico, por brava, como le decía su madre, Johanna López, mientras crecía.

Porque su familia, a la que describe como “el centro de todo”, es su apoyo, y la ha impulsado desde siempre a seguir, a intentarlo.

“No dejen que un diagnóstico defina lo que puedes llegar a ser”, le dice a otras personas con diversidad funcional. Es la idea que ha sostenido desde niña. “Siempre luchen por lo que quieren”.

Ella así lo hará. Siempre con música, porque es su forma de expresarse “sin límites”, su lugar seguro.

“Porque me envuelvo y me olvido de todos los dolores. Soy feliz. La música es mi motor”, resalta.