El cáncer la hizo “única y diferente”

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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A sus 40 años de edad, la cantante mexicana Alejandra Guzmán siente que tras vencer el cáncer del seno, hace seis meses, ha emergido del dolor para así unirse más a su familia y valorar la vida.
Es por ello que todos sus sentimientos tristes y alegres los plasma en su nuevo disco “Fuerte”, cuyas canciones le han servido de catarsis, porque “antes yo vivía desesperada. Y ahora me doy cuenta de que quiero estar tranquila”.
“Esta prueba me ha unido más y me ha permitido poder hablar las cosas que no hablé con mi madre (Sylvia Pinal) antes. He aprendido a comprender lo valiosa que es la vida”, revela la artista en entrevista con PRIMERA HORA desde un hotel en San Juan.
Luciendo radiante y notablemente recuperada, la rockera siente que haber sobrevivido al cáncer de seno es “un chance que me dio Dios para darles aliento a las mujeres que se quedan sin sus senos”.
“Ale”, como se conoce también a la solista, perdió la areola de su seno derecho cuando en agosto de 2007 se le extirpó una masa cancerosa que ella misma se había palpado.
“Jamás pensé que me iba a dar cáncer de mama. Yo me salvé porque me sentí una bolita y me chequeé. Me cortaron los ganglios y el pezón”, revela.
Asegura que, tras el cambio estético de su seno, “no me siento fea ni incompleta. Me siento única y diferente”.
La intervención quirúrgica se debió a que la artista no quiso someterse a la radiación a través de la quimioterapia.
Por ende optó por cortarse “el pezón”, y estar por cinco años tomando un medicamento en pastillas para combatir cualquier célula cancerosa.
“Era radiarme o cortarme el pezón. Lo usé tanto que no importa”, precisa estallando en risa con la picardía que le distingue...
Aunque, confiesa, al principio, cuando se miraba en el espejo desnuda, “me daba cosa”.
Pero, por su seguridad como mujer, pudo superar la situación. Además, se siente “bien conmigo misma. Y de lo malo he sacado lo bueno”.
“Lo material no es lo importante. El espirítu te da todo. Por eso volví a mis clases de ballet, porque quiero montar un show de tap y ballet. Quiero que vean lo que no pueden ver en otros cantantes”, afirma.
Pero el mejor aliciente para la intérprete de “Volverte a amar” ha sido el cariño y apoyo de su hija Frida Sofía, de 16 años de edad.
Su primogénita fue quien le brindó, en esa etapa de su vida, “calor humano; y me abrazaba cuando me quebraba como un cristal”.
En el álbum “Fuerte”, por cierto, le dedica a ella la balada “Hasta el final”, que tiene un mensaje de amor por la vida. En la misma, le dice: “Yo le canto a mi hija que no me voy a morir”.
Además, dice que el corte “Mírame” de su material discográfico no lo quería cantar en un principio, pero después se convenció.
La letra la dedica “a la gente de mi pasado con la que ya no estoy para decirle: ‘Mírame, güey, aquí estoy’”.
“Cada canción en este disco tiene una fuerza especial. Por eso lo titulé así (‘Fuerza’)”, acota emocionada.
Agrega que “éste es un disco positivo, pero con mucho dolor”.
Al Choliseo
Como parte de se nuevo respiro en su vida y carrera artística, Alejandra Guzmán desea emprender una gira internacional en mayo que titulará “Fuerte”.
Si hay algo de lo que está agradecida Alejandra Guzmán es del apoyo incondicional que siempre ha recibido de los puertorriqueños.
Es por ello que quisera presentar en la Isla, especialmente en el Coliseo de Puerto Rico, su espectáculo, pues siente que los boricuas se lo disfrutarán y se lo merecen.
“Puerto Rico es el lugar donde mejor aceptan la música. Es un público bien entregado. He venido muchas veces con una actitud positiva que se nota”, reitera la hija del cantante Enrique Guzmán.
Alejandra quiere ofrecer en la Isla un show en el que ella se pueda deslizar por el escenario y en el que no falte una producción de calidad con efectos especiales.

