Raphael: “Amo profundamente al público de la Isla”
Regresa a Puerto Rico para cantarle a las madres este domingo como parte de su gira “Raphaelísimo”.

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Raphael Martos, el eterno Niño de Linares, regresa a Puerto Rico y lo hace en una fecha muy especial para sus fans boricuas. El cantante español tenía previsto cantar aquí en marzo del año pasado, pero un diagnóstico de linfoma cerebral lo obligó a cancelar la gira “Victoria” y atender nuevamente su salud. Fue la segunda ocasión que enfrentó un quebranto de gran envergadura tras el trasplante de hígado que salvó su vida en 2003.
Ahora regresa y lo hace el Día de las Madres.
Se tratará del reencuentro con el público de la Isla tras su presentación en el Coca Cola Music Hall con su “Tour Raphael 6.0” (2022), con el que celebró sus 60 años de trayectoria. Por más de seis décadas, Raphael y los puertorriqueños han establecido una relación de familiaridad a partir de aquel primer encuentro en 1967. Desde entonces fuimos testigos de su evolución.
Y este domingo vuelve a esa arena con la gira “Raphaelísimo”. La gira cobra una dimensión heroica al considerar la resiliencia del artista frente a sus conocidos problemas de salud. A sus 82 años, Raphael sigue dominando los escenarios con una admirable fuerza teatral que trasciende lo musical.
El eterno Niño de Linares habló con Primera Hora y compartió lo que significa para él volver a Puerto Rico y su vínculo con nuestro público, y reflexionó sobre la vida, su fragilidad y su persistencia en los escenarios.
Raphael, tras la cancelación forzosa en 2025, Puerto Rico te recibe nuevamente con más ganas que nunca. ¿Qué lugar ocupa el público boricua en este nuevo “renacimiento” personal y artístico que estás viviendo?
“Puerto Rico ocupa un lugar muy especial. Siempre lo ha ocupado; es un país con el que conecté de manera inmediata desde el inicio de mi carrera. Amo profundamente al público de la Isla. Es un lugar con una riqueza cultural extraordinaria y con un conocimiento musical admirable. La música aquí forma parte de la vida diaria y el nivel es altísimo. Volver aquí es reencontrarme con un público que me ha acompañado durante más de 60 años y, al mismo tiempo, descubrir a nuevas generaciones que se van sumando a esta gran familia que hemos construido juntos.”
Te presentas el 10 de mayo, una fecha significativa para el público por la celebración del Día de las Madres. ¿Cómo describes la relación que has establecido con las madres puertorriqueñas, que han pasado tu música de generación en generación?
“Sí, desde luego... Muchas madres me conocieron siendo muy jóvenes y luego llevaron mis canciones a sus hijas, a sus nietas… Eso es un privilegio inmenso para cualquier artista. Ellas merecen una gran noche; la del 10 de mayo y todas las del año.”
Es tu regreso al Coca-Cola Music Hall, un lugar más íntimo que el Coliseo. ¿Cómo cambia tu interpretación cuando tienes al público tan cerca, casi sintiendo su respiración?
“Es una experiencia distinta, más íntima, más directa. Me encanta ese tipo de cercanía. Además, es un recinto con una acústica magnífica, que permite cuidar cada matiz. Estoy ya contando los días para ese encuentro.”
Es la segunda ocasión que enfrentas una crisis de orden mayor y la superas. ¿Qué has reflexionado sobre sobre la vida y su fragilidad?
“He aprendido que la vida es un regalo, pero también una responsabilidad. No se puede dar nada por hecho. Cuando uno ha estado frente a la fragilidad comprende mejor lo que significa estar aquí… y también aprende a ordenar prioridades.”
En ambas ocasiones has regresado a los escenarios y con éxito, ¿qué nos dice eso de Raphael?
“Que siempre hay que mirar hacia adelante; pa’lante como suelo decir. Mientras tenga voz y tenga un público al que cantar seguiré subiendo al escenario. No sé hacer otra cosa con la misma vocación. El escenario es mi casa, es mi medicina… y, por supuesto, están los míos. No estaría aquí sin el apoyo de mi familia.”
Has dicho que tu mayor éxito reciente fue “imponerte a la Muerte”. Después de superar el linfoma cerebral, ¿qué se siente al volver a entonar “Yo soy aquél” frente a un público que rezó por tu salud?
“Cuando canto ‘Yo soy aquél’ no lo hago desde la nostalgia, sino desde el presente. Es una afirmación: sigo siendo aquél, pero también soy este hombre que ha vivido, que ha luchado y que vuelve profundamente agradecido. Me sentí tremendamente acompañado en todo momento. Y eso no se olvida.”
Si el trasplante de 2003 fue tu “segunda vida”, ¿cómo bautizarías esta nueva etapa que comenzó tras tu recuperación en 2025?
“No lo he pensado... Vivo esta etapa con conciencia, valorando el privilegio de estar aquí, hoy, haciendo lo que amo.”
En tu nuevo disco rindes homenaje a la chanson francesa. ¿Cuál de esos clásicos de Aznavour o Piaf crees que conectará mejor con el sentimiento y el dramatismo del público puertorriqueño?
“Creo que conectarán varios. ‘Padam, Padam’, ‘La vie en rose’, ‘Himno al amor’… Son obras que ya no pertenecen solo a su origen, son universales.”
Con más de 60 años de éxitos y un disco nuevo bajo el brazo, ¿cómo lograste armar el repertorio para este tour “Raphaelísimo” sin dejar fuera los éxitos que Puerto Rico siempre te exige?
“Fue muy difícil, porque hay canciones que el público no me perdonaría dejar fuera. Puerto Rico quiere sus grandes himnos… y los va a tener. Pero también era importante traer lo nuevo, porque un artista no puede vivir solo del pasado. ‘Raphaelísimo’ es memoria, es presente y también es futuro. Ya lo verán.”
Llevas décadas visitándonos. Más allá del escenario, ¿hay algún rincón de San Juan o algún plato de nuestra comida que no te permitas dejar de probar cada vez que aterrizas en la isla?
“Puerto Rico es un paraíso, en todos los sentidos. Tiene una energía, una luz y una cultura que atrapan. Siempre es un placer volver. Y en cuanto a la gastronomía… hay cosas que no pueden faltar: un buen mofongo, por ejemplo... ¡Ah! Y el lechón asado (risas).”
“Raphaelísimo– Gira 2026” es este domingo 10 de mayo, Día de las Madres, a las 5:00 p.m. en el Coca-Cola Music Hall. Los boletos los consigues en Ticketera.

