Terapia que cambia vidas
La patóloga del habla Nellie Torres de Carella se destaca por ser la primera conferenciante hispana en participar en la Convención Nacional de Apraxia del Habla Infantil en Chicago

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 10 años.
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La patóloga del habla Nellie Torres de Carella se levanta todos los días con una misma satisfacción: escuchar la primera palabra de un niño o niña.
No importa si produce en los primeros meses de vida o en la adolescencia. El tiempo es lo de menos. Vivir ese logro al lado de un padre y una madre que añora tener un hijo con un desarrollo saludable es para Torres de Carella la fortuna de su vocación.
La profesional no duda ni un segundo en reconocer que su trabajo es su terapia y que no existe mayor gratitud que aportar al desarrollo de un menor.
“Vivo satisfacciones diarias. Me levanto como todo el mundo con dificultades y problemas que son parte de la vida diaria, pero cuando llego aquí y soy testigo de cada logro de estos niños... es mi mejor medicina y terapia. Doy terapia y recibo terapia. Cuando veo cada logro que quizás para otra persona es poco perceptible no tengo manera de describir la satisfacción que siento al escuchar un niño hablar por primera vez y escuchar que por fin se le entiende, no tiene precio”, indica la directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico.
La profesional lleva 35 años trabajando con la niñez y adultez con algún desorden de comunicación, que incluye no hablar, escribir o no leer en la Isla.
Se adentró a este campo tras experimentar de cerca el trastorno del habla en su sobrino, hoy un adulto con hijos.
“Fue curioso porque yo había sido aceptada para estudiar en el Escuela Graduada de Sicología de la Universidad de Puerto Rico, pero mi sobrino mayor comenzó a tener problemas de articulación y ahí me entero que había esa profesión, terapia del habla y patología del lenguaje, que en ese momento se ofrecía en el Recinto Ciencias Médicas y cuando mi hermana me explica lo de mi sobrino. En ese momento me decidí”, detalla la patóloga quien recalca que un niño con problemas del habla difícilmente será un adulto funcional en la sociedad.
A través de su práctica, ha atendido múltiples condiciones y diagnósticos en la niñez aquí. No obstante, decidió hace 15 años emprender una investigación sobre la apraxia del habla infantil. Esta condición es un trastorno adquirido de origen neurológico que afecta la articulación y los movimientos oro-faciales necesarios para producir los sonidos del habla.
La profesional se dio a la tarea de crear el protocolo de apraxia, un programa único en la Isla que trabaja con la integración de diversas terapias y áreas. Además estableció la única Clínica de Apraxia del Habla Infantil en Puerto Rico.
“A los niños con apraxia les cuesta comunicarse y se comunican con palabras aisladas o jeringonza. Nosotros trabajamos con la compresión de lectura, desarrollo oro-motor, desarrollo de alimentación si es necesario. Trabajamos también con que el niño pueda decir palabras y sonidos que se entiendan, con la lectura y escritura. Ha sido tan exitoso que al año se pueden ver resultados positivos en niños”, precisa con júbilo la licenciada en patología.

Comentó que vivió en julio una de las experiencia enriquecedoras de su profesión al ser seleccionada como la primera conferenciante hispana en la Convención Nacional de Apraxia del Habla Infantil en Chicago.
Por primera vez una profesional latina dictó una de las conferencias en la convención a la que asistieron profesionales y padres de los Estados Unidos, India y México, entre otros países.
“Presenté cómo trabajar con niños de habla hispana que tienen apraxia de habla infantil, ya que me encontré con muchos niños que son atendidos por patólogos del habla inglesa que no dominan el español. En un niño que tiene apraxia no se puede trabajar la mismas terapias en inglés y en español. Son idiomas muy distintos”, explica la patóloga quien tuvo una buena recepción positiva de parte de colegas y de padres.

Destacó que muchos de los profesionales en este campo en EE.UU. le dejaron saber que tras conocer su método de trabajo “se sienten seguros y con mayor claridad de lo que tienen que enfrentar con los niños”.
Torres de Carella confía que luego de esta experiencia se mire al País desde una perspectiva educativa y salubrista.


