Las salchichas industriales de bajo precio pueden contener más féculas, agua y aditivos que carne, de acuerdo con información publicada por la Revista del Consumidor. Especialistas y organismos de salud alertan sobre los riesgos asociados al consumo frecuente de este tipo de productos ultraprocesados.

La industrialización y la reducción de costos en la producción de salchichas han modificado la composición tradicional de este embutido, cuya receta original estaba basada principalmente en carne.

La investigación fue realizada por la Revista del Consumidor, elaborada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en México, en la que se analizaron distintas marcas de salchichas disponibles en el mercado mexicano.

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De acuerdo con el reporte, en las versiones consideradas de “calidad económica” el contenido de carne de res o cerdo suele reducirse y se reemplaza parcialmente con ingredientes como almidón de maíz, fécula de papa, agua, grasa animal, sal, conservadores, colorantes y saborizantes.

Ingredientes presentes en salchichas de bajo costo

El informe realizado por Profeco señaló que uno de los componentes más comunes en este tipo de productos es la grasa animal, utilizada para abaratar costos y mejorar la textura del alimento.

También se mencionan las féculas y harinas como ingredientes frecuentes, ya que permiten aumentar el volumen del producto con menor cantidad de carne. Entre las más utilizadas aparecen el almidón de maíz y derivados de papa.

Son perjudiciales para la salud, ya que podrían ocasionar enfermedades cardíacas, diabetes y obesidad, entre otras afecciones.

El estudio, además, advirtió sobre el elevado contenido de sodio en muchas salchichas industriales, factor asociado con hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Entre los aditivos mencionados se encuentran nitritos y nitratos, utilizados como conservadores y fijadores de color. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), citada en la publicación, el consumo frecuente de carnes procesadas se relaciona con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.

La lista también incluye fosfatos, colorantes, saborizantes artificiales y azúcares añadidos, empleados para extender la vida útil del producto y modificar su sabor y apariencia.

Por otro lado, la Escuela de Medicina de Harvard identificó varios riesgos asociados al consumo habitual de salchichas de baja calidad, especialmente por su composición alta en grasas saturadas, sodio y conservadores.

Entre las posibles consecuencias se encuentran enfermedades cardiovasculares, obesidad, sobrepeso, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.

Entre otras afectaciones renales relacionadas con el exceso de sodio y fosfatos, así como posibles reacciones alérgicas provocadas por colorantes y saborizantes artificiales.

También, la OMS clasificó las carnes procesadas dentro del grupo 1 de carcinógenos, categoría en la que se incluyen sustancias con evidencia suficiente de relación con el cáncer en humanos. Según el organismo, el consumo frecuente de estos productos se asocia especialmente con cáncer colorrectal.

El reporte concluyó que estos riesgos aumentan cuando las salchichas forman parte regular de la alimentación y no se consumen de manera ocasional o moderada.