En debate conductas sexuales tras incidente de Elvis Crespo

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 17 años.
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Ayer se dio a conocer la noticia de que, presuntamente, sorprendieron a Elvis Crespo masturbándose en un avión. Según el parte policiaco, una pasajera del vuelo en que Crespo viajaba con destino a Miami, Florida, aseguraba haberlo visto realizando dicha actividad sexual cuando el cantante retiró su frazada y expuso su pene. De ser cierta la acusación, ¿qué podría haber motivado al merenguero -o a cualquier otra persona en las mismas circunstancias- a llevar a cabo actividades sexuales (solos o en pareja) en lugares públicos?
La repuesta impresiona por su sencillez: para muchas personas, puede resultar tanto atractivo como innovador.
De hecho, de acuerdo con la sexóloga Alicia Fernández, se considera que esta conducta podría ser beneficiosa, siempre y cuando no ofenda la dignidad de los demás.
“Hay parejas que les gusta ir a playas solitarias porque les gusta exhibirse en lugares públicos. Esto no tiene nada de malo. Hay que buscar alternativas a la sexualidad. Una escapadita bien planificada es algo normal”, aseguró la experta en sexología. De acuerdo con Fernández, esta práctica agrada porque crea la sensación de que es algo prohibido y, en ocasiones, las personas desean romper las reglas establecidas. “(Aunque), igualmente, puede ser falta de autocontrol sexual, que es muy peligroso”, señaló.
La sexóloga señaló que esta conducta puede representar un problema cuando un individuo necesita, obligatoriamente, estar en un lugar público para obtener satisfacción. “La persona está psicosexualmente enferma si necesita hacerlo de esta forma o cuando este tipo de conducta afecta su vida diaria. Si es así, la persona necesita y tiene que buscar ayuda”, agregó.
También, destacó que si esta táctica se convierte en hábito, sería perjudicial para la satisfacción sexual de la persona porque, de no poder practicarla, ello le podría provocar emociones agresivas, depresión e inestabilidad emocional.
Por otro lado, la realidad demuestra que la costumbre de tener sexo en lugares públicos puede tener consecuencias desastrosas para sus adeptos, cuando son atrapados por las autoridades. Pero, la excitación sexual no tiene que rayar en un acto grotesco. “Esto debe ser manejado con mucho cuidado porque puedes lacerar a un niño. No puedes lacerar (la sensibilidad de) los demás”, opinó, por su parte, la sexóloga Lourdes Soto de Laurido.
Ambas especialistas coinciden en que, contrario a lo que se piensa, las actividades sexuales en lugares públicos no son algo innato. Fernández entiende que son comportamientos para romper patrones. Por su parte, la doctora Soto de Laurido cree que son conductas que se reflejan según el medioambiente y las actividades que la persona practique (ingerir bebidas alcohólicas o utilizar drogas).
Asimismo, Fernández puntualizó que es en la etapa de la adolescencia (de 12 a 19 años) cuando esta práctica es más común porque es la fase en que más difícil se hace controlar la sexualidad. Y es más común observar esta conducta en hombres, debido a los patrones de crianza de la sociedad. “Se enseña que el hombre es de la calle, mientras que a la mujer se le enseña a suprimir lo sexual y se le limita”, recalcó.
Detonadores
Según la sexóloga Lourdes Soto de Laurido, existen varios factores que pueden motivar a realizar una actividad sexual en público.
-olores
-vestimentas
-temperatura del lugar
-decoración
-oscuridad o iluminación
- bullicio
Lugares más populares para estas fantasías
cines
parques
callejones
playas
ríos
carros
estacionamientos
piscinas
casas abandonadas

