Dos trasplantes de córnea cambiaron el rumbo de Pedro Santiago Rodríguez, quien fue declarado ciego legalmente cuando apenas comenzaba su vida profesional.

El contador recién se había casado y solo llevaba dos años trabajando en lo que estudió. El deterioro en sus ojos apagaba los sueños de este ponceño, el cual tenía una condición ocular degenerativa que amenazaba su futuro.

Se trata del queratocono, una patología progresiva que consiste en el adelgazamiento y deformación de la córnea que no se corrige con espejuelos regulares. Esta condición es bastante común y se desarrolla en la adolescencia

“Yo estaba saliendo de cuarto año de escuela superior y, prácticamente terminando la universidad, la condición estaba bastante aguda. Luego empecé a trabajar en contabilidad pública y de ahí se agudiza más y a los dos años me tuve que hacer la operación”, recordó Santiago Rodríguez, sobre la enfermedad que afecta a más de dos millones de personas a nivel mundial.

Santiago señaló que su primer trasplante fue suplido por el Banco de Ojos en 1982, cuyo donante procedía de Miami, Florida.

“En esa ocasión estuve seis meses fuera del trabajo. Y hace diez años me hicieron el segundo trasplante de córnea, pero esta vez, la recuperación fue más rápida porque a las tres semanas pude seguir mi vida normal de trabajo, obviamente sin excederme en el uso de la visión, en mucha lectura o computadora”, dijo el hombre de 61 años, egresado de la Pontificia Universidad Católica en Ponce.

Santiago Rodríguez aseguró que gracias a esa operación pudo continuar con sus planes para la vida, incluyendo criar a sus tres hijos junto a su esposa.

“A través de los años seguí una vida normal como cualquier persona que no tiene una condición como esa. Si no hubiese sido por eso, tendría dificultad y al ser declarado ciego legalmente estaría acompañado y con las instrucciones que puede tener una persona ciega”, admitió el también corredor de Bienes Raíces.

“Muy agradecido de Dios por esta bendición, que me permitió tener una familia, poder disfrutar el desarrollo de mis hijos y sus logros, inclusive ahora como profesionales”, resaltó Santiago.

De esa manera, Santiago Rodríguez entró a los Club de Leones de Ponce, con el propósito de ayudar a que otras personas que padecen de la condición puedan recuperar su salud visual. 

Actualmente, Pedro forma parte de la Junta de Directores tanto del Banco de Ojos del Leonismo de Puerto Rico como de la fundación.

“Ya no se tiene que traer las donaciones de Estados Unidos, porque gracias a esta institución se ha logrado que 13 médicos corneólogos puertorriqueños cubran la necesidad de trasplantes y otras cirugías relacionadas de forma exitosa y con gran reconocimiento nacional”, manifestó al agregar que en Puerto Rico se recuperan unas 300 córneas anualmente.

“Al día de hoy se tiene una lista de espera de más de 170 pacientes entre niños, adolescentes y adultos de escasos recursos o indigentes esperando por una donación. En el 2018 se logró impactar a pacientes de 52 municipios de la Isla los cuales hoy son parte del milagro de vida de un donante que extendió su existencia a través de recipientes de sus córneas”, destacó.

Cabe destacar que la institución está promoviendo la campaña de recaudación de fondos, “Detrás de cada donación hay un héroe”. Para detalles puede llamar al 787-466-9709.