Medicamentos de uso cotidiano podrían tener un efecto inesperado en la salud cerebral. Diversas investigaciones sugieren que algunos fármacos ampliamente utilizados —desde vacunas hasta tratamientos para enfermedades crónicas— estarían asociados con un menor riesgo de desarrollar demencia, una condición que afecta la memoria, el comportamiento y otras funciones cognitivas, y que actualmente no tiene cura.

Las vitaminas son imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. Entre ellas, siempre se debería consumir una ración diaria de alimentos altos en vitamina C porque ayuda al sistema inmunitario y está implicada en la producción del colágeno, mejora la cicatrización y la función del sistema inmunitario. Su deficiencia produce el escorbuto, cuyos síntomas son: hinchazón, hemorragias en las encías y dolor articular. Aquí te presentamos algunos de los alimentos ricos en esta vitamina.

Uno de los hallazgos más consistentes apunta a la vacuna contra la gripe. Estudios han encontrado que los adultos mayores que se inmunizan regularmente presentan menos probabilidades de desarrollar demencia que quienes no lo hacen. Especialistas advierten, sin embargo, que este efecto también podría estar relacionado con estilos de vida más saludables, como acudir con frecuencia al médico o seguir tratamientos preventivos.

En esa misma línea, la vacuna contra el herpes zóster también ha llamado la atención de la comunidad científica. Investigaciones han estimado que podría reducir el riesgo de demencia entre un 15% y un 20%. Algunos expertos consideran que la evidencia es cada vez más sólida, especialmente tras analizar datos poblacionales tras la introducción de nuevas versiones de la vacuna.

Por otro lado, los medicamentos antiinflamatorios han sido objeto de múltiples estudios debido al papel que juega la inflamación en enfermedades como el Alzheimer. Aunque algunos análisis sugieren que podrían ofrecer cierta protección, los resultados no son concluyentes y varían según el tipo de fármaco y la población estudiada.Los tratamientos para la diabetes tipo 2 también entran en esta lista. Fármacos como la metformina y los inhibidores SGLT2 podrían contribuir a reducir el riesgo de deterioro cognitivo, al ayudar a controlar los niveles de glucosa e insulina, factores clave para la salud cerebral. Además, algunas investigaciones apuntan a que podrían influir en la acumulación de proteínas vinculadas al Alzheimer.

Recomiendan consumirlos, pero de manera moderada.

Finalmente, los medicamentos para controlar el colesterol y la presión arterial han mostrado posibles beneficios indirectos. Aunque la evidencia es mixta, varios estudios sugieren que mantener estos factores bajo control podría disminuir el riesgo de demencia a largo plazo.

Pueden elevar el colesterol LDL y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

A pesar de estos hallazgos, los expertos insisten en que no existe una solución única para prevenir la demencia. La combinación de hábitos saludables, control de enfermedades crónicas y seguimiento médico sigue siendo la estrategia más recomendada.