Hablamos de sexo: Toma control de tu placer
“Muchos adultos viven su sexualidad en automático. No porque quieran, sino porque nunca se han detenido a cuestionarla”.

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Hace unos días tuve la oportunidad de ofrecer una clase a un grupo de jóvenes universitarios y entre risas, dudas y también uno que otro momento de silencio, ocurrió algo que me llamó profundamente la atención: la apertura con la que se permitieron cuestionar sus propias ideas sobre el placer. Muchos comenzaron a reconocer que nunca se habían cuestionado de dónde vienen realmente nuestras ideas sobre el placer.
Ese día, más que falta de conocimiento, lo que había era curiosidad; una disposición genuina a preguntar, a mirar hacia adentro y a considerar que tal vez no todo lo que creían era necesariamente suyo. Y fue precisamente eso lo que me llevó a reflexionar que en temas de sexualidad y educación y crianza en general, crecemos escuchando reglas, advertencias y opiniones, pero pocas veces se nos enseña a detenernos y cuestionar, porque eso sería una falta de respeto.
Hoy quiero que te cuestiones si eso que crees realmente te pertenece.
Por eso muchos adultos viven su sexualidad en automático. No porque quieran, sino porque nunca se han detenido a cuestionarla. Crecemos escuchando “lo que está bien” y lo que “no”; lo que “se supone” que sintamos o hagamos, y nunca —o rara vez— nos preguntamos si eso que pensamos sobre el placer realmente es lo que nos funciona o si simplemente lo hemos repetido por costumbre.
Desde la sexología, esto se conoce como guiones sexuales: ideas aprendidas sobre cómo “debería” vivirse la sexualidad construidas a partir de la cultura, la familia, la religión y las experiencias personales.
No nacemos sabiendo cómo vivir nuestra sexualidad. Lo aprendemos. El problema no es haber aprendido, sino no revisarlo. Porque cuando esos guiones operan sin conciencia, el libre albedrío se convierte en una ilusión. Creemos que elegimos, pero en realidad estamos respondiendo a patrones que nunca cuestionamos.
Decimos que tenemos libre albedrío, que somos dueños de nuestras decisiones, pero en la práctica muchas veces operamos en automático y cuando no hay conciencia, la elección deja de ser real y se convierte en una ilusión. Entonces creo que vale la pena preguntarse: ¿estás eligiendo tu forma de vivir la sexualidad o simplemente estás repitiendo lo que aprendiste?
No cuestionar lo que creemos nos da una sensación de control, pero en realidad limita nuestra capacidad de elegir. Porque elegir implica conciencia, implica detenernos, observar y reconocer qué ideas, creencias o patrones realmente nos representan y cuáles simplemente repetimos sin darnos cuenta.
En la sexualidad, esto se traduce en desconexión, en culpa y en limitaciones que muchas veces ni siquiera sabemos de dónde vienen. No es falta de deseo, no es falta de interés. En muchos casos es falta de cuestionamiento y conexión con tu propia verdad.
A muchos no nos enseñaron sobre placer, ni sobre el cuerpo ni sobre cómo construir una relación sana con nuestra sexualidad. Crecimos con silencios, mitos o con información limitada.
Pero llega un punto en la vida en el que quedarnos únicamente con esa historia nos limita, porque en muchos casos es más cómodo quedarnos en “a mí no me enseñaron eso” que asumir la responsabilidad de aprenderlo. Y aunque no hayamos elegido lo que nos enseñaron, sí podemos elegir qué hacemos con eso hoy. Y en un momento donde existe acceso a información, a profesionales, a espacios de conversación y a herramientas para aprender, seguir operando desde el desconocimiento deja de ser una condición y empieza a convertirse en una decisión.
El cambio no comienza teniendo todas las respuestas, sino desarrollando la curiosidad de hacernos nuevas preguntas. Atrevernos a mirar nuestra sexualidad con honestidad, sin juicio y con apertura puede ser el primer paso para reconectar con lo que realmente sentimos y deseamos.
Tal vez no es que no tengas deseo, es que nunca te enseñaron a ejercer tu libre albedrío sobre él. Y ahora que lo sabes, la pregunta no es qué te enseñaron, sino qué decides hacer con eso.
(Este contenido tiene fines educativos y no sustituye una consulta profesional. Si deseas orientación sexológica o acompañamiento personalizado, puedes participar de la dinámica de preguntas anónimas Layla Responde o seguirme en Instagram @LaylaMParty para continuar la conversación sobre sexualidad, relaciones y placer, sin miedo y con conciencia.)

