Llegar a una escuela nueva no es nada fácil. Los “grupitos” ya están formados, el menor no sabe quién es quien y, hasta cierto punto, se puede sentir en desventaja con relación a sus pares.

Para el niño, el proceso es como empezar desde cero. Éste pudiera sentir que el mundo que conoció hasta entonces, de momento, se derrumbó, y que ya nada volverá a ser igual.

Para profundizar sobre este tema, entrevistamos a Noemí Bernier Domínguez, psicóloga licenciada, quien establece que “cuando un niño llega a una escuela nueva donde no conoce a nadie, trae consigo muchas interrogantes e inquietudes, especialmente, miedo a no ser aceptado por sus pares. Por tal razón, es un proceso que debe ser manejado con mucha cautela y velando (procurando) que las implicaciones psicológicas sean lo más positivas posibles para que no afecten su desempeño social y académico”.

“La capacidad de un niño para integrarse en un ambiente nuevo depende de su forma de ser, pero también de cómo se desarrollan las pautas de su adaptación y las circunstancias que rodean este cambio”, acota la profesional.

La psicóloga advierte que, generalmente, si el cambio de escuela es por razones educacionales (por ejemplo, la búsqueda de una mejor calidad educativa), el proceso de rendimiento académico y la adaptación suele ser mejor que aquellos de origen no educacional (divorcio, traslados o situaciones laborales de sus encargados).

La experta establece que, para que el proceso de adaptación sea exitoso, es  importante el apoyo de los padres y que éstos deben ser un modelo en el proceso de transición. También tienen que exhibir una perspectiva motivadora en la se respeten los sentimientos del niño.

“Otro elemento clave es el maestro”, indica Bernier, quien añade que la apertura y la empatía que refleje al niño nuevo serán importantes para crear un enlace entre éste y los demás estudiantes.

“Es importante que los maestros tengan un plan de inmersión y adaptación cada vez que ingresa un estudiante nuevo para que el proceso sea más saludable para todo el ambiente escolar”, advierte la psicóloga. 

Los pares del niño que recién llega a la escuela también sienten un impacto con su llegada, pues ésta obliga a cambiar el ritmo de las clases y el ambiente social.

“En ocasiones, pudieran encontrarse con alumnos que rechacen a otros, pero a la misma vez, pudiera darse el caso de que los acojan con alegría. Este escenario es variado de acuerdo con el ambiente escolar, los valores de la escuela y de cada familia y la madurez emocional de los alumnos”, asevera Bernier.

Solidaridad

El comportamiento ideal de un compañero de clase hacia el estudiante de nuevo ingreso es el  siguiente:

Ser sincero  Debe tener un deseo genuino de cooperar con los maestros para ayudar a que éste se sienta aceptado y debe  ofrecerle una amistad sincera.

Ser generoso  Demostrar interés por la llegada del estudiante nuevo actuando para agradarle y procurando que  éste se sienta cómodo.

Ser respetuoso   Validar y ser empático con los sentimientos de este niño y  no hacerlo sentir como un objeto de burla o menosprecio.

Ser solidario y comprensivo Sobre todo, en lo que conoce la cultura escolar nueva y se va adaptando.

Fuente:  Noemí Bernier Domínguez, psicóloga licenciada

Miedos y retos

Un niño que llega a una escuela  nueva pudiera sentir miedo   por los siguientes aspectos:

El cambio y las situaciones  desconocidas  Éste pudiera hacerse las siguientes preguntas: ¿cómo es la escuela?  ¿Qué sucede si tengo un problema? ¿Quién me va ayudar?  ¿Cómo serán las maestras?

Al rechazo   ¿Con quién voy a jugar?  ¿Si no le caigo bien a los demás compañeros del salón?

La carga académica   ¿Las asignaturas serán difíciles? ¿Y si saco malas notas?

Estos temores  deben ser identificados para poderlos trabajar adecuadamente. Con esto, se evitará que el niño desarrolle inseguridad. 

 Fuente:  Noemí Bernier Domínguez, psicóloga licenciada

El rechazo

 La exclusión que  pueda sentir un estudiante por  parte de sus pares puede ser trascendental en el desarrollo de su personalidad.

El rechazo es una reacción de sentirse juzgado por otro, y no sentirse aceptado. Es un miedo que surge ante la pérdida de aprobación, reconocimiento o carencia de afecto de otros, lo cual es crucial  en el desarrollo del niño. 

 Cuando los padres, maestros u otros estudiantes limitan la capacidad de amar y aceptar a este menor,  pudieran afectar su autoestima. 

Si esta situación no es atendida adecuadamente, se podría  arrastrar  hasta la vida adulta.

 Fuente:  Noemí Bernier Domínguez, psicóloga licenciada

El desempeño académico

Se puede afectar si el proceso de adaptación del niño se prolonga y éste    no logra ajustarse  al ambiente escolar. Si le añadimos que recibe el rechazo de compañeros de clase, es más difícil su buen funcionamiento. En dichas circunstancias,  podríamos ver a un menor  con:

 Poca o ninguna motivación para ir a la escuela

 Falta de interés en cumplir con sus responsabilidades académicas

Quejas frecuentes a los padres

 Ausentismo

 Aislamiento

 Fuente:  Noemí Bernier Domínguez, psicóloga licenciada

Consejos 

Si eres un joven escolar y estás atravesando por esta situación, a continuación, te ofrecemos  algunas sugerencias:

1  Recuerda la  razón principal de ir a la  escuela   Enfócate en las actividades de la escuela; recuerda que vas a aprender. Envuélvete en las materias de tu preferencia, quizás,  haciendo estas actividades, conoces y compartes con otros compañeros.

2  La actitud positiva es clave   Es normal que extrañes a tus amigos de la otra escuela, pero los cambios pueden ser positivos. Dales una  oportunidad a los nuevos compañeros;  intégrate a aquellos que se vean abiertos a recibir tu amistad.  Sé simpático para que puedan ver  tu gran personalidad.

3  Participa   Una manera de sentirte parte de la escuela es integrándote a las actividades extracurriculares (deporte, arte, música, etc.). De esta manera, conocerás nuevos amigos.

4  Exprésate con seguridad  La mayoría de tus compañeros nuevos querrá conocerte, así que expresa tu opinión siendo sincero,  sin dejar de ser quien eres para ser aceptado. Participa en tus clases y confía en ti mismo siendo humilde.

5  Ten paciencia contigo mismo y con  los demás  No es fácil adaptarse a una escuela nueva, pero no es imposible. Quizás no seas el único que esté pasando por la misma situación. Recuerda, tu personalidad es formidable y sólo es cuestión de tiempo.

 Fuente:  Noemí Bernier Domínguez, psicóloga licenciada