Crónica de una muerte anunciada. El pasado lunes una moribunda General Motors anunció oficialmente que cancelará su división Pontiac. Le sentencia de muerte de la marca de 83 años vino luego de que el panel asignado por el presidente Barack Obama para atender la crisis en  industria automotriz rechazara un plan de reestructuración propuesto por GM en el que Pontiac sería reducida a una “marca de nicho”. Con ese plan, Pontiac, en lugar de ser una marca de alcance amplio con participación en casi todos los segmentos del mercado como lo es su hermana Chevrolet, se hubiera especializado en el mercado de autos deportivos.

Además de Pontiac, varias otras marcas de GM tienen la guillotina pendiendo de un hilo sobre sus cuellos. Éstas son Saturn, Hummer, la alemana Opel y la sueca Saab. No obstante, éstas tienen probabilidades de vida, aunque remotas. Un grupo de concesionarios de Saturn ha mostrado interés en comprar la marca. Mientras, la italiana Fiat (que está en gestiones de formar una alianza con Chrysler) está interesada en  Opel y también un grupo de inversionistas suecos tiene el ojo puesto en  Saab. Hummer, cuyos gigantescos dinosaurios sedientos de gasolina están fuera de época, es la que menos probabilidad tiene de ser comprada.
Las marcas que sobreviven y de  las que GM depende para salir a flote son Chevrolet, Buick, GMC y Cadillac.

Otras dos marcas históricas han perecido durante la presenta década. En el 2000, Plymouth fue cancelada por su entonces matriz DaimlerChrysler y en el 2004 fue Oldsmobile, también de GM y la cual ya tenía 107 años.

Aunque lleva 83 años en el mercado, los orígenes de Pontiac son mucho más antiguos. Interesada en el naciente mercado de automóviles, una compañía de carruajes llamada  Pontiac Buggy Company (que había sido fundada en 1893) decidió lanzar en 1907 su propia línea de autos bajo el nombre Oakland. Luego, en 1909 William Durant, fundador de GM, compra a Oakland y la añade a su naciente imperio de automotriz de múltiples marcas.
Ya en la década de los veinte, buscando acaparar  el mercado, GM decide crear subdivisiones de cada una de sus marcas. De Cadillac salió LaSalle; de Buick, Marquette; de Oldsmobile, Viking y de Oakland, Pontiac. Todas las subdivisiones sucumbieron durante la Gran Depresión de los treinta, excepto Pontiac, la cual resultó ser más popular que su división matriz. Oakland entonces, fue cancelada en 1931.

La gran popularidad de Pontiac siguió en aumento a través de las décadas logrando, consistentemente, un lugar entre las primeras cinco  posiciones en ventas en el mercado estadounidense. Y durante la totalidad de la década de los sesenta ocupó la tercera posición. Tan sólo la superaban Ford y Chevrolet. De hecho, Pontiac llegó a vender casi un millón de unidades en 1979, su mejor año.

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