Lo que comenzó como un intento por abandonar el cigarrillo terminó convirtiéndose en una experiencia médica traumática para un hombre de Arizona, quien asegura que el uso prolongado de dispositivos de vapeo provocó el colapso de uno de sus pulmones.

Dylan Bonney, residente de la comunidad montañosa de Pine, explicó que decidió dejar de fumar cigarrillos tradicionales en 2019, poco antes del nacimiento de su hija. Según contó a People, optó por sustituir el tabaco con vapeadores porque creía que eran una alternativa menos dañina para su salud.

“Pensé que era una opción más limpia y más segura”, relató.

Durante varios años continuó utilizando cigarrillos electrónicos sin mayores complicaciones, hasta que el pasado 26 de febrero sufrió una emergencia médica inesperada mientras trabajaba como chef.

Bonney recordó que comenzó a sentir un dolor intenso en el pecho de manera repentina, al punto de pensar que estaba sufriendo un ataque cardíaco.

“Solté todo lo que tenía en las manos y me agarré el pecho”, explicó.

Tras ser trasladado a un hospital cercano, los médicos descubrieron que su pulmón derecho había colapsado, una condición conocida como neumotórax. Debido a la gravedad del cuadro, tuvo que ser sometido a una cirugía de emergencia.

Según contó Bonney, los especialistas le indicaron que el daño pulmonar estaba relacionado con el uso de vapeadores.

El hombre permaneció hospitalizado cerca de dos semanas y posteriormente necesitó una segunda intervención quirúrgica realizada el 1 de marzo. Finalmente recibió el alta médica el 10 de marzo, aunque asegura que el proceso de recuperación continúa.

Ahora, Dylan espera que su experiencia sirva para alertar a otras personas sobre los posibles riesgos asociados al vapeo, especialmente entre quienes recurren a estos dispositivos pensando que representan una alternativa más saludable al cigarrillo convencional.

Incluso aseguró que uno de los médicos que lo atendió le comentó que probablemente no habría enfrentado esa condición de haber continuado fumando cigarrillos tradicionales durante los últimos años.

El caso ha vuelto a poner atención sobre el debate médico en torno a los efectos a largo plazo de los cigarrillos electrónicos, cuyo uso ha aumentado significativamente en los últimos años, particularmente entre jóvenes y exfumadores.