Nueva York. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, en inglés), antes Servicio Meteorológico Nacional, reportó este vienes “condiciones geomagnéticas extremas” por primera vez desde octubre de 2003 que podrían mantenerse durante el fin de semana.

Esta tormenta geomagnética tiene potencial para perjudicar severamente al suministro energético y de electricidad en diferentes puntos de la Tierra, pero también se prevé que deje inusuales fenómenos como auroras boreales en áreas tan dispares como el sur de Alabama o el norte de California.

NOAA, agencia científica encargada de monitorear las condiciones de la atmósfera y de los océanos, emitió una alerta en la escala G5 (la máxima en un baremo G1-G5) tras varios días de intensa actividad solar que se acrecentaron este viernes, según informaron en un comunicado emitido en sus redes sociales.

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Una tormenta geomagnética G5 puede causar problemas generalizados de control de tensión en la red eléctrica, dañar transformadores e incluso provocar apagones completos.

“Las tormentas geomagnéticas pueden afectar a la infraestructura en órbita cercana a la Tierra y en la superficie de la Tierra, interrumpiendo potencialmente las comunicaciones, la red de energía eléctrica, la navegación, la radio y las operaciones por satélite”, había detallado poco antes la NOAA.

La agencia también observó una tormenta de radiación solar moderada que podría exponer a las personas que viajan en avión a un “riesgo elevado de radiación” y podría causar problemas poco frecuentes en las operaciones de los satélites.

No obstante, el mismo fenómeno que causa estas interrupciones es también responsable de que las auroras boreales puedan vislumbrarse en lugares donde normalmente no se ven.

“El campo magnético de la Tierra guía a los electrones de tal forma que la aurora forma dos óvalos aproximadamente centrados en los polos magnéticos”, explicó la NOAA.

La última vez que se produjo una tormenta geomagnética G5 “extrema” fue en octubre de 2003, cuando provocó cortes de electricidad en Suecia y dañó de transformadores en Sudáfrica.