Estados Unidos no está contemplando una acción militar inminente contra La Habana pese a las amenazas reiteradas del presidente Donald Trump de que “Cuba es la próxima” y de que buques de guerra estadounidenses desplegados en Oriente Medio por el conflicto contra Irán podrían pasar por la isla a su regreso, indicaron funcionarios estadounidenses.

Los funcionarios, que participan en conversaciones preliminares con autoridades cubanas, también le dijeron a The Associated Press que no son optimistas respecto a que el gobierno comunista acepte una oferta de decenas de millones de dólares en ayuda humanitaria, dos años de acceso gratuito a internet de Starlink para todos los cubanos, asistencia agrícola y apoyo para infraestructura.

Pero señalan que Cuba aún no ha rechazado la oferta tajantemente, que incluye condiciones a las que el gobierno se ha resistido durante mucho tiempo, incluso después de que el gobierno de Trump impusiera nuevas sanciones contra La Habana el jueves.

Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato para abordar las conversaciones privadas, afirman que todavía hay tiempo para que el gobierno acepte. Advirtieron, sin embargo, que Trump podría cambiar de opinión en cualquier momento y que las opciones militares siguen sobre la mesa.

Los departamentos del Tesoro y de Estado anunciaron esas sanciones después de que Trump firmó la semana pasada una orden ejecutiva que amplía la autoridad del gobierno para imponer sanciones a Cuba.

El canciller cubano Bruno Rodríguez describió las sanciones como “un acto de agresión económica despiadada”, y denunció “el carácter criminal de estas medidas de agresión dirigidas a rendir por hambre y desesperación a toda la población cubana y a tratar de generar una catástrofe social, económica y política a escala nacional”.

“El gobierno de Estados Unidos actúa como gendarme mundial en franca violación del derecho internacional y las normas elementales del comercio de bienes y servicios, y ataca de manera explícita, descarnada y directa la facultad soberana de todos los Estados que tienen o deseen mantener relaciones económicas, comerciales y financieras con Cuba”, escribió Rodríguez en la red social X.

Trump ha reiterado planteamientos de acción contra Cuba

Poco después de firmar la orden el viernes, Trump pronunció un discurso en el que mencionó que “Cuba tiene problemas” y planteó que podría avecinarse una demostración de fuerza militar allí.

Dijo que uno de los portaaviones estadounidenses que regresa de Oriente Medio podría “entrar, detenerse a unas 100 yardas de la costa, y ellos dirán: ‘Muchas gracias. Nos rendimos’”.

Sin embargo, un funcionario involucrado en las conversaciones indicó que la nueva autoridad de sanciones tenía la intención de dejarle claro a los cubanos que el objetivo inmediato del gobierno de Trump “no es un cambio de régimen, sino cambiar las políticas fallidas del régimen”.

El secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos que desde hace tiempo ha adoptado una línea dura contra el gobierno de Cuba, ha dicho repetidamente que el gobierno del país ha fracasado. Esta semana declaró que el modelo económico cubano no funciona y que quienes están en el poder “no pueden arreglarlo”.

“Y la razón por la que no pueden arreglarlo no es sólo porque sean comunistas. Eso ya es bastante malo”, expresó ante los reporteros el martes en la Casa Blanca. “Pero son comunistas incompetentes. Lo único peor que un comunista es uno incompetente”.

Rubio está de visita en Roma y la Ciudad del Vaticano, y el jueves se entrevistó con el papa León XIV en parte para hablar sobre Cuba, donde la Iglesia católica tiene una influencia significativa.

Funcionarios estadounidenses no saben si Cuba aceptará las condiciones, pero dicen que el diálogo está abierto

Un funcionario estadounidense indicó que es una incógnita si la máxima dirigencia de Cuba está dispuesta a cumplir las condiciones de Estados Unidos, que incluyen la liberación de presos políticos, el fin de la represión política y religiosa, y una apertura a la inversión del sector privado estadounidense.

Al mismo tiempo, el funcionario señaló que no se ha cerrado la puerta al diálogo, que podría ayudar a ambos países dada la proximidad de Cuba a Estados Unidos. Washington ve una amenaza a la seguridad nacional en lo que el funcionario llamó una creciente influencia sobre la isla por parte de China y Rusia, incluida la cooperación en inteligencia y logística .

Sin embargo, funcionarios cubanos insisten en que su gobernanza interna no está sujeta a negociación.

Las negociaciones sobre temas como un cambio de régimen o la destitución del presidente están fuera de discusión, dijo a los reporteros la semana pasada el embajador de Cuba ante las Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, y reiteró que ningún asunto interno de la isla está sobre la mesa.

Guzmán también dijo a The Associated Press el mes pasado que La Habana no acatará ningún “ultimátum” estadounidense para liberar a presos políticos, y que los líderes de Cuba se están preparando para todos los escenarios si Trump cumple las amenazas de intervenir.

La Casa Blanca no respondió de momento a una solicitud de comentarios sobre una acción militar en Cuba.

La AP revela los nombres de funcionarios del Departamento de Estado que encabezaron la delegación a La Habana

Los contactos entre el gobierno de Trump y Cuba han aumentado, incluida una reunión previamente este año en la nación caribeña de San Cristóbal y Nieves entre Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de quien se cree que tiene una influencia significativa en La Habana. Es el nieto del exgobernante cubano Raúl Castro.

Más recientemente, dos altos funcionarios del Departamento de Estado —Jeremy Lewin, quien está a cargo de toda la asistencia exterior de Estados Unidos, y Michael Kozak, el principal diplomático estadounidense para América Latina— encabezaron una delegación a La Habana el 10 de abril y se reunieron con el nieto, según un funcionario estadounidense al tanto de las reuniones.

No se había informado previamente sobre los principales participantes del Departamento de Estado. Fue el primer vuelo del gobierno estadounidense en aterrizar en Cuba —salvo en la Base Naval de Estados Unidos en Bahía de Guantánamo— desde 2016, durante el periodo de acercamiento del expresidente Barack Obama con la isla.

Esa reunión fue “profesional y cordial”, pero no produjo resultados definitivos, lo que dejó a la delegación estadounidense escéptica de que el gobierno cubano esté dispuesto a considerar incluso reformas modestas que podrían mejorar las condiciones humanitarias en deterioro, señaló ese funcionario.

Funcionarios estadounidenses han rechazado a menudo las quejas cubanas de que el embargo estadounidense sobre la isla y, más recientemente, el bloqueo energético del gobierno de Trump, son responsables de las penurias del país.

Pero las crisis de Cuba se han profundizado tras el bloqueo energético, impuesto después de que Estados Unidos depuso en enero a Nicolás Maduro de la presidencia de Venezuela, que era la principal fuente de energéticos para Cuba.

Funcionarios cubanos han denunciado el rechazo de Estados Unidos a sus quejas.

“Viajar 4,500 millas” para reunirse con el papa, supuestamente para solicitar sus buenos oficios en la entrega de ayuda humanitaria estadounidense al pueblo cubano a través de la Iglesia, mientras al mismo tiempo se afirma que el bloqueo no existe, es un insulto flagrante a la inteligencia humana, declaró Soberón Guzmán el jueves en un comunicado.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.