Lo que gana el “Vaquero Desnudo” de Times Square te dejará boquiabierto
El artista callejero ha convertido su peculiar personaje en un negocio rentable.

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Lo que comenzó como una actuación improvisada en la calle se convirtió en un modelo de negocio altamente rentable. El artista conocido como el Robert John Burck, popularmente llamado el “Vaquero Desnudo”, ha logrado transformar su presencia en Times Square en una marca personal con ingresos millonarios.
Con su distintiva imagen —sombrero y botas de vaquero, ropa interior blanca y una guitarra— Burck se ha consolidado como uno de los personajes más reconocibles del turismo en Nueva York. Su patrimonio se estima en alrededor de $2 millones, fruto de años de exposición constante y estrategias de autopromoción.
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El artista inició su carrera en 1997 en Venice Beach, California, pero fue al trasladarse a Times Square donde encontró el escenario ideal para crecer. En sus primeros años, los ingresos eran irregulares, hasta que implementó un cambio sencillo pero efectivo: invitar abiertamente a los turistas a dejar propinas.
Esa decisión marcó un punto de inflexión. Actualmente, en días de alta afluencia, puede generar más de $600 diarios solo en contribuciones del público. Además, suele sugerir pagos simbólicos por fotografías, aprovechando el constante flujo de visitantes en la zona.
Con el paso del tiempo, Burck diversificó sus fuentes de ingreso. Su personaje ha sido utilizado en licencias de imagen, apariciones en medios y acuerdos publicitarios. En 2014, firmó un contrato con la marca Fruit of the Loom, consolidando su transición de artista callejero a figura comercial.
Su notoriedad también lo llevó al ámbito político. Se postuló como candidato a la alcaldía de Nueva York en 2009 y, posteriormente, aspiró a la presidencia de Estados Unidos en 2010 bajo una plataforma vinculada al movimiento Tea Party.
En el plano legal, ha defendido activamente su imagen. En 2008, presentó una demanda contra Mars Incorporated por el uso de un personaje similar en una tienda de M&M’s en Times Square. El caso concluyó con un acuerdo confidencial.
A pesar de controversias y desafíos, el “Vaquero Desnudo” ha mantenido su presencia durante más de dos décadas, convirtiendo una actuación callejera en un negocio sostenible.
Su historia refleja cómo la creatividad, la exposición mediática y la constancia pueden transformar una idea simple en una marca rentable dentro de uno de los espacios más concurridos del mundo.


