El Departamento de Justicia de Puerto Rico demandó, por fraude y prácticas engañosas, al principal proveedor de préstamos estudiantiles en Estados Unidos, la empresa Navient Solutions, anteriormente conocida como Sallie Mae. La demanda exige la cancelación de millones de dólares adeudados por los alumnos, entre otros remedios. Así lo informó el secretario de Justicia, Domingo Emanuelli Hernández.

Al menos 20,000 estudiantes residentes de Puerto Rico obtuvieron servicios de Navient, quienes pudieron haberse afectado por las actuaciones indebidas de la compañía. Esto podría superar los $12 millones en deudas e intereses acumulados.

“Creemos que un número significativo de estudiantes puertorriqueños se podrán beneficiar con la demanda que hemos presentado. Una de las prioridades desde que asumí la dirección del Departamento de Justicia ha sido investigar los reclamos de transgresiones y malas prácticas que afectan a poblaciones vulnerables de la Isla con el propósito de hacerles justicia social. Con la demanda que recién presentamos, buscamos reparaciones de parte de Navient por su conducta abusiva e irregular, y alivios para nuestros estudiantes”, dijo Emanuelli Hernández, mediante declaraciones escritas.

El recurso fue presentado por el Departamento de Justicia, a través de su Secretaría de Asuntos Monopolísticos, en representación del Gobierno de Puerto Rico, el pasado viernes, 18 de agosto, en el Tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico.

En la demanda, el Departamento detalla que la entidad administradora de préstamos federales y privados ha incurrido en prácticas injustas, engañosas y abusivas bajo las leyes, estatales y federales, en perjuicio de los estudiantes que tomaron préstamos para poder realizar estudios universitarios. Además, indica que sus procesos ambiguos e incorrectos y los errores en la prestación de servicios han tenido repercusiones negativas sobre las finanzas, el crédito y la vida de los estudiantes deudores.

Por tales motivos, el Departamento de Justicia de Puerto Rico reclama los siguientes remedios: alivios en las deudas, e incluso la cancelación de los préstamos, cuyos balances aumentaron debido a los errores en la prestación de servicios y la concesión inapropiada de préstamos por parte de Navient; la reparación del historial de crédito de los estudiantes cuyo crédito fue afectado por Navient; la restitución de dinero para aquellos estudiantes que hicieron pagos de más a causa de las acciones de Navient y penalidades civiles.

Entre las prácticas irregulares de Navient mencionadas en la demanda figura la originación de préstamos de alto riesgo, conocidos como subprime, a sabiendas de que los estudiantes no tenían la capacidad de repago, para luego incurrir en gestiones de cobro agresivas, arruinando de paso la vida de los estudiantes en el proceso.

Otra de las alegaciones es que la empresa inducía a los estudiantes que tenían dificultades para abonar a los préstamos a hacer acuerdos de pago diferidos o forbearance, en lugar de hacerles planes de pago a base de sus ingresos, lo que se conoce como income-driven repayment program (IDR), que podían resultar más favorables en la mayoría de los casos. Bajo el llamado forbearance se aplazaban los pagos por un tiempo, pero durante ese lapso seguían acumulándose los intereses y los estudiantes terminaban pagando mensualidades significativamente más altas que las originalmente pactadas.

De igual forma, se alega que Navient deliberadamente fallaba en informar a los deudores las fechas en que debían renovar o recertificar sus planes de pago, con lo cual los exponía a consecuencias irreversibles, tales como incrementos sustanciales en las mensualidades y la pérdida de subsidios federales para el pago de intereses, entre otros. Como consecuencia de esta mala práctica, el 60% de los estudiantes deudores no cumplieron a tiempo con las recertificaciones.

Otra de las irregularidades de Navient, que administró préstamos federales hasta el año 2021, consistía en engañar a los estudiantes sobre los términos para el relevo de los co-deudores de los préstamos. Además, Navient tenía procesos sumamente ambiguos y opacos que resultaban en errores en la aplicación de los pagos, particularmente cuando un estudiante tenía varios préstamos, lo que resultaban en recargos indebidos, aumentos en los intereses e informes de crédito negativos.