Destacan legado como médico y padre de Johnny Rullán
Allegados llegaron a la funeraria Puerto Rico Memorial en Santurce para despedirlo

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 7 años.
PUBLICIDAD
El doctor Johnny Rullán, el exepidemiólogo del Estado, partió de la vida terrenal, no sin antes dejar entre sus pares un plan para continuar su legado de servicio al pueblo puertorriqueño.
Por eso, el mismo día de su fallecimiento a consecuencia de una recaída en el tipo de cáncer que le aquejaba, mieloma múltiple, sus seis hijos junto a su viuda María Arill, inscribieron la Fundación Johnny Rullán, dirigida a dar servicios de prevención, accesibilidad y educación en el área de la salud.
El doctor llevaba seis meses en el hospital donde, incluso, ya no podía caminar. Sin embargo, como trabajador incansable, aprovechó para escribir un libro donde se adentra en los aspectos básicos de la salud pero que son ignorados por la mayoría, bajo la premisa “analfabetismo de la salud” que podría dar título de una próxima publicación a manos de la familia.
“Esa Fundación va a estar dirigida a dar servicios de prevención en el área de la salud que fue su norte todos los días de su vida en sus 40 años que dedicó dentro de las diferentes posiciones que él ocupó”, dijo Arill a la prensa durante su velatorio en la funeraria Puerto Rico Memorial en Santurce.
En horas de la mañana, hasta allí llegaron sus familiares, amigos y colegas para rendirle honor a quien en vida fuera secretario de Salud por varios términos y diferentes gobernanzas de ambos partidos políticos. Acompañaba su féretro una gran corona de rosas blancas y una de las pinturas de su rostro que adornaron una de sus oficinas como secretario. Un video en la sala, de igual manera, repasaba algunos de los momentos en los que compartió con sus familiares.
Le rendían honor sus hijos Michael, Antonio y Johnny Rullán, producto de su primer matrimonio con Gretchen Schmidt. Vivian Rullán aún no había llegado a las exequias fúnebres. De igual manera, lo acompañaron sus otros dos hijos Miguel y Michelle Gratacós Arill, los que crio junto a su viuda.
En su mensaje, Arill destacó algunas de las posturas de Rullán, como la idea de que la designación de un secretario de Salud en el gobierno debía ser por un término de 10 años para que así pudiera darle continuidad a los proyectos.
“Qué legado tan bello él nos está dejando y la lección a todos nosotros desde el punto de vista de la rectitud a los principios y no a los gobernadores de turno con relación a los servicios de salud de Puerto Rico”, dijo Arill.
“Él no pensaba que un secretario de salud por cuatro años era una buena idea desde el punto de vista de darle continuidad a los planes de salud para el pueblo de Puerto Rico. Nosotros somos una Isla, ¿por qué no tenemos la valentía, no tenemos la fuerza de hacer las cosas distintas para tener resultados distintos? Esa fuerza la tenemos que sacar, porque nuestro pueblo se merece un sistema de Salud confiable y para todos. Tenemos los fondos, tenemos los recursos, pero los fondos no deben estar administrados por el gobierno de turno, los fondos tienen que estar administrados por una Junta que se cree y una persona que tenga una designación a 10 años. Y esa postura de Johnny, que era consistente con relación a que teníamos que administrar los fondos para enseñarle a nuestros niños a comer bien, a comer saludable, porque mente sana en cuerpo sano”, puntualizó Arill en su mensaje.
“Yo tengo el compromiso y nuestros hijos también de que a través de la Fundación vamos a utilizar este recurso que vamos a tener a nuestra disposición para poder predicar sobre la importancia que tenemos los puertorriqueños de comunicar la educación en la nutrición, porque la salud comienza con la educación y yo lo aprendí a través de Johnny”, añadió.
Su hijo Anthony Rullán, en tanto, se alejó de la trayectoria de su papá como médico y como exfuncionario público para resaltar la figura paternal y su deseo constante de renovación.
“Muchos conocen nuestro papá que fue el mejor secretario de salud, o para nosotros lo fue, pero lo increíble es que a la vez él pudo ser el mejor papá para nosotros también y eso es algo que, balancear esos dos mundos a la vez, es un logro monumental y nunca nos olvidaremos del amor de nuestro papá, su presencia y como él siempre pudo renovarse aunque estuviera cansado, aunque estuviera por el piso por todos los retos de su carrera, pudo siempre sacar presencia, sacar tiempo y tiempo de calidad para su familia y eso es lo que nos llevamos en nuestros corazones”, dijo Rullán.
Johnny Rullán, por su parte, aseguró que a través de la Fundación le darán continuidad al trabajo realizado por su papá, quien asegura lo “dejaba todo” tanto en el aspecto personal como en el profesional.
“Para mí, el mayor de los legados que nos deja es ese amor, ponerlo en acción y él lo puso todo. Así como lo dejaba todo en la cancha jugando baloncesto o nadando, él dejaba todo en la escena pública, en la oficina, en los supermercados con Salud Recomienda, lo dejaba todo para la salud de Puerto Rico y ese es un legado que no va a morir", dijo.
"Sería una tragedia que estuviésemos aquí conmemorando la muerte de un legado, porque es al revés, esto es un nuevo comienzo, es un nuevo impulso de cómo vamos a seguir el momentum que dejó mi papá de poner ese amor en acción por nuestro pueblo desde la nutrición, el bienestar, la salud mental, todo, y esa es la intención de la Fundación Dr. Johnny Rullán. Es no dejarla caer, vamos a seguir la obra mi papá, del secretario de salud, del amigo, el hermano”, puntualizó.
Mientras, el hermano del exfuncionario Pedro Rullán resaltó el lado espiritual del epidemiólogo y el amor que pudo compartir con mucha gente. “Ese amor que Dios le dio a Johnny es un amor que pudo compartir con todos nosotros, ese amor no surge de la nada, viene del amor que tiene Dios por nosotros y Johnny sintió eso desde chiquito siempre, aunque travieso, pero siempre tuvo ese amor y lo pudo compartir con mucha gente y alegremente”, dijo.
Jane, su hermana mayor, no pudo contener el llanto al recordar los últimos días de vida del galeno quien estando en el hospital Auxilio Mutuo le cuestionaba cómo creía que lo recordarían al momento de fallecer. Para ella, su hermano era grande, pero desconocía hasta donde había calado su trabajo en el pueblo que se volcó en muestras de agradecimientos.
“Un día me dice, ‘nena, ¿por qué tú crees que me van a recordar?’. Yo le dije, ‘Johnny porque siempre dijiste la verdad, tú hablabas y el pueblo te creía’, y ese es mi hermano”, añadió.
“Sabía que mi hermano era grande, sabía que era dinámico, pero en mi vida entera soñé que era tan grande. Yo tengo los ojos hinchados de llorar, pero más grande tengo el pecho, hinchado de orgullo por mi hermanito, fue increíble. Lo cuidé como un bebé y ahora descansa en paz y le quiero dar las gracias al pueblo de Puerto Rico porque yo nunca me imaginé que lo iban a honrar tanto”, sostuvo.
Para su hija Michelle, más que su papá fue un gran amigo que le dejó un plan y un camino trazado para poder transmitir un mensaje de vida plena. “Johnny siempre nos involucró no solo en su vida, sino en sus proyectos y para mí el legado que nos ha dejado de su filosofía de vida es algo es que no solo transformó mi vida, es algo que puede transformar la vida de muchas personas”, dijo.
Ya entrada la tarde, los exgobernadores Aníbal Acevedo Vilá, Alejandro García Padilla y Sila María Calderón le rindieron guardia de honor. Posteriormente, lo hicieron los legisladores Juan Oscar Morales, Eduardo Bhatia y José Luis Dalmau, y pasados exsecretarios de salud.
Luego, el féretro sería trasladado a la Iglesia Santa Teresita en la calle Loíza en San Juan donde se celebraría un servicio religioso. Los restos del galeno sería cremados como así fue su voluntad.
La familia Rullán exhortó al pueblo a cooperar con la Fundación a través de la cuenta del banco de First Bank 090-800-1699.


