Ellos dejaron atrás a su familia y  su país. Partieron   al terreno de guerra a defender los ideales democráticos   arriesgando sus vidas. Unos regresaron a casa, en ocasiones,  marcados física y emocionalmente. Otros nunca volvieron. 

En memoria por la gesta que realizó cada uno de ellos, el gobernador Luis Fortuño designó  hoy  un espacio en La Fortaleza como  la  Sala de los Héroes. Allí se  ubicó  una  tarja y un acrílico con los rostros de los cuatro soldados puertorriqueños que han sido reconocidos con la Medalla de Honor, la condecoración de más alta jerarquía otorgada por las Fuerzas Armadas. 

Éstos son Eurípides Rubio, Héctor Santiago, Carlos James Lozada y Fernando L. García. 

“Este espacio de honor, no sólo es un acto de justicia sublime, sino una muestra de eterno agradecimiento, de respeto y admiración por su compromiso y valentía para proteger nuestros principios democráticos y garantizar nuestra libertad”, destacó Fortuño.

Desde el 1899, unos 250,000  puertorriqueños han vestido el uniforme militar.  De éstos,  900 nunca regresaron a sus hogares, “pagando con sus jóvenes vidas  la preservación  de las libertades y formas de vida que hoy disfrutamos”, destacó, por su parte, el ayudante general de la Guardia Nacional, Antonio Vicens.  

Actualmente, hay unos 350 en los diversos escenarios de combate.  El grupo mayor está en Afganistán. Otros están destacados en Cuba, Kuwait y Honduras.

Con la designación del espacio, que precede el Salón de los Gobernadores, no sólo se le  hace justicia al sacrificio  de esos compueblanos, sino  que además  “contribuimos a crear conciencia en la sociedad puertorriqueña de que las libertades que actualmente disfrutamos se deben al servicio honroso de millones de militares”, sostuvo  Fernando Fernández,  general de brigada de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos.

Aunque el recinto, sin duda, es un homenaje en vida  para estos hombres y mujeres,  la realidad es que los veteranos  necesitan mucho más que un espacio donde ser recordados, lo que reconoció el gobernador Fortuño.

Aseguró que su administración ha tomado unas iniciativas en pro de este sector, específicamente en el área de la salud, pero  alegó que hay unas limitaciones de servicio  que no se pueden  atender debido a la realidad territorial de Puerto Rico. “Hay ciertos servicios que con el mero  hecho  de (un veterano) mudarse a un estado, lo lograría y si se muda a Puerto Rico, lo pierde”, dijo.

Destacó que recientemente se inauguró una nueva  torre en el Hospital de Veteranos,  así como  una serie  de servicios para las veteranas. Se trabaja, además, en la creación de nuevos espacios de estacionamiento. “Nunca va a ser suficiente en comparación con lo que se merecen nuestros veteranos y veteranas, pero ciertamente logramos  descongelar el proyecto que había estado parado por tanto tiempo”, destacó el Gobernador.