Fortuño inaugura Sala de Héroes en La Fortaleza
Dedicada a los hombres y mujeres puertorriqueños que han defendido la democracia y la libertad a través de la milicia.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
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Ellos dejaron atrás a su familia y su país. Partieron al terreno de guerra a defender los ideales democráticos arriesgando sus vidas. Unos regresaron a casa, en ocasiones, marcados física y emocionalmente. Otros nunca volvieron.
En memoria por la gesta que realizó cada uno de ellos, el gobernador Luis Fortuño designó hoy un espacio en La Fortaleza como la Sala de los Héroes. Allí se ubicó una tarja y un acrílico con los rostros de los cuatro soldados puertorriqueños que han sido reconocidos con la Medalla de Honor, la condecoración de más alta jerarquía otorgada por las Fuerzas Armadas.
Éstos son Eurípides Rubio, Héctor Santiago, Carlos James Lozada y Fernando L. García.
“Este espacio de honor, no sólo es un acto de justicia sublime, sino una muestra de eterno agradecimiento, de respeto y admiración por su compromiso y valentía para proteger nuestros principios democráticos y garantizar nuestra libertad”, destacó Fortuño.
Desde el 1899, unos 250,000 puertorriqueños han vestido el uniforme militar. De éstos, 900 nunca regresaron a sus hogares, “pagando con sus jóvenes vidas la preservación de las libertades y formas de vida que hoy disfrutamos”, destacó, por su parte, el ayudante general de la Guardia Nacional, Antonio Vicens.
Actualmente, hay unos 350 en los diversos escenarios de combate. El grupo mayor está en Afganistán. Otros están destacados en Cuba, Kuwait y Honduras.
Con la designación del espacio, que precede el Salón de los Gobernadores, no sólo se le hace justicia al sacrificio de esos compueblanos, sino que además “contribuimos a crear conciencia en la sociedad puertorriqueña de que las libertades que actualmente disfrutamos se deben al servicio honroso de millones de militares”, sostuvo Fernando Fernández, general de brigada de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos.
Aunque el recinto, sin duda, es un homenaje en vida para estos hombres y mujeres, la realidad es que los veteranos necesitan mucho más que un espacio donde ser recordados, lo que reconoció el gobernador Fortuño.
Aseguró que su administración ha tomado unas iniciativas en pro de este sector, específicamente en el área de la salud, pero alegó que hay unas limitaciones de servicio que no se pueden atender debido a la realidad territorial de Puerto Rico. “Hay ciertos servicios que con el mero hecho de (un veterano) mudarse a un estado, lo lograría y si se muda a Puerto Rico, lo pierde”, dijo.
Destacó que recientemente se inauguró una nueva torre en el Hospital de Veteranos, así como una serie de servicios para las veteranas. Se trabaja, además, en la creación de nuevos espacios de estacionamiento. “Nunca va a ser suficiente en comparación con lo que se merecen nuestros veteranos y veteranas, pero ciertamente logramos descongelar el proyecto que había estado parado por tanto tiempo”, destacó el Gobernador.

