El secretario general del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau Ramírez, opinó hoy que la decisión de la Junta de Gobierno del Partido Popular Democrático (PPD), pone al desnudo la vocación colonialista de sus líderes.

La Junta de Gobierno del PPD concluyó que los pactos de asociación que Estados Unidos ha suscrito con varias jurisdicciones en el Pacífico no son compatibles con el desarrollo del Estado Libre Asociado (ELA), "porque alegadamente no reconocen el vínculo indisoluble entre Puerto Rico y Estados Unidos de la ciudadanía estadounidense".

En torno a ese particular, Dalmau Ramírez indicó que la decisión de los populares debe  abrirle los ojos a los que albergaban alguna ilusión de que desde el interior del PPD podía promoverse un proyecto descolonizador.

"Resulta particularmente revelador que esta determinación, anclada en la visión más retrógrada de la década del 50, fue promovida por el llamado liderato joven de ese partido encabezados por Héctor Ferrer y Alejandro García Padilla. El nuevo liderato del Partido Popular coquetea peligrosamente con el estadismo", añadió el también Comisionado Electoral del PIP.

Por su parte, la vicepresidenta del PIP, María de Lourdes Santiago, subrayó que lo importante del "destape" del PPD en este momento histórico es que "lo acordado en la reunión de anoche por el liderato del PPD confirma lo que en la práctica siempre ha sido la posición del partido de la colonia, pero por primera vez, se animan a decirlo con todas sus letras".

"Irónicamente, y como una muestra de su desconexión con la realidad, lo hacen en el momento en que más patente resulta la caducidad del ELA. La baja en los índices de productividad, el aumento de la pobreza, la ausencia de proyecto económico, esos son los frutos del árbol carcomido que es el ELA, y a cuya sombra el PPD insiste en ampararse".

Mas temprano, el representante de popular Luis Vega Ramos calificó de "regalo de octavitas a (Luis) Fortuño" la resolución adoptada ayer, lunes, por la junta de gobierno de la colectividad en torno al estatus político de la isla.

Vega Ramos dijo que la resolución era una determinación "imprudente y contraria a las posiciones aprobadas unánimemente por la asamblea general".