Aliado de Maduro es acusado de soborno en Venezuela tras su deportación a EE.UU.
Alex Saab ya había sido acusado durante el primer gobierno de Donald Trump en 2019.

PUBLICIDAD
Miami. Un aliado cercano del presidente venezolano derrocado Nicolás Maduro fue acusado el lunes en una corte federal de Miami de sobornar a altos funcionarios para lucrarse con contratos gubernamentales lucrativos.
Alex Saab compareció por primera vez ante la corte tras haber sido deportado durante el fin de semana por la actual presidenta encargada Delcy Rodríguez como parte de una purga de empresarios cercanos al poder que, según se cree, se enriquecieron mediante tratos corruptos con Maduro.
Esposado y con uniforme de prisión, Saab respondió “Yes, ma’am”, en inglés, luego que le informaran que estaba acusado de un solo cargo de lavado de dinero vinculado a un esquema de sobornos no especificado. La acusación se hizo pública en la audiencia, pero aún no estaba disponible públicamente.
Saab, de 54 años, ya había sido acusado durante el primer gobierno de Donald Trump en 2019 y posteriormente fue arrestado durante una escala para repostar combustible en Cabo Verde en lo que el gobierno venezolano describió como una misión humanitaria de alto nivel a Irán.
Pero el entonces presidente Joe Biden lo indultó en 2023 a cambio de la liberación de varios estadounidenses encarcelados en Venezuela y el regreso de un contratista extranjero de defensa prófugo. El acuerdo, parte de un intento fallido de la Casa Blanca de Biden por atraer a Maduro para que celebrara una elección presidencial libre, fue fuertemente criticado por republicanos y funcionarios federales de las fuerzas del orden, quienes comenzaron a investigar a Saab por otros presuntos delitos no cubiertos por el indulto, redactado de manera estrictamente limitada.
Ministro del Interior de Venezuela defiende extradición de Saab
Autoridades de Estados Unidos han descrito desde hace tiempo a Saab como el “recaudador” de Maduro y podrían pedirle que actúe como un valioso testigo de carácter contra su antiguo protector, quien espera juicio por cargos de narcotráfico en Manhattan tras haber sido capturado en una redada del ejército de Estados Unidos en enero.
La nueva acusación de Estados Unidos contra Saab se produce en el contexto de los esfuerzos del gobierno de Trump por reformular las relaciones con Venezuela.
Trump y altos funcionarios de su gobierno han elogiado a Rodríguez, quien ha abierto de par en par la industria petrolera de Venezuela a la inversión de Estados Unidos en un momento de alza de los precios del crudo vinculada a la guerra en Irán. A cambio, la Casa Blanca ha enfriado las conversaciones sobre elecciones, que la Constitución venezolana exige dentro de los 30 días posteriores a que el presidente sea declarado en “falta absoluta”.
Pero Rodríguez enfrenta enormes presiones internas del ala más radical e ideológica del partido socialista gobernante, algunos de cuyos integrantes, como el ministro del Interior Diosdado Cabello, ejercen una fuerte influencia dentro de las fuerzas de seguridad venezolanas y también enfrentan cargos penales en Estados Unidos.
Mario Silva, quien durante años difundió propaganda progubernamental como conductor de un programa en la televisión estatal antes de ser retirado del aire poco después de la captura de Maduro, cuestionó la legalidad de la salida de Saab, al afirmar que viola una prohibición constitucional de la extradición.
“Nadie en este momento está a salvo”, afirmó Silva en una transmisión en vivo publicada el domingo en redes sociales.
Silva también señaló que los esfuerzos del gobierno de Venezuela para lograr anteriormente la liberación de Saab superan el trabajo realizado para traer de vuelta a Maduro y a la ex primera dama Cilia Flores.
Quizás anticipando reacciones adversas, la autoridad migratoria de Venezuela, SAIME, mencionó el sábado a Saab en un comunicado al señalar que “el referido ciudadano colombiano se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América, tal como es público, notorio y comunicacional”.
Cabello justificó el lunes la extradición de Saab al sostener que no es ciudadano venezolano y alegó que su documento de identidad venezolano conocido como “cédula” —la forma de identificación más importante en el país sudamericano— supuestamente emitido en 2004 “no es legal”.
“Él se presentó con una cédula fraudulenta y con esa cédula tuvo acceso a algunas cosas”, explicó Cabello a los periodistas. “Cuando nosotros buscamos y se hizo una investigación detallada, detallada, no hay ningún expediente en el SAIME que certifique que esa persona sea venezolano, por eso es que nosotros tomamos la decisión de deportarlo de Venezuela.”.
Abogados dicen que Saab ayudó a la DEA a desenredar la corrupción en el círculo íntimo de Maduro
El silencio de Rodríguez contrasta con los elogios que dedicó a Saab hace unos años durante la campaña internacional que emprendió el gobierno de Venezuela para liberarlo de la custodia de Estados Unidos. En ese momento, Rodríguez afirmó que era un diplomático de alto nivel que había sido detenido ilegalmente durante una escala para reabastecimiento de combustible cuando se dirigía a Irán.
A medida que Rodríguez consolida su poder, se ha distanciado de Saab, lo despidió de su gabinete y le quitó su papel como principal conducto para las empresas extranjeras que buscaban invertir en Venezuela.
Saab amasó una fortuna mediante contratos con el gobierno venezolano. La acusación en su contra en 2019 estaba vinculada a un contrato gubernamental para viviendas de interés social que nunca se construyeron.
The Associated Press reportó a principios de este año que se le investigaba como parte de otro caso que el Departamento de Justicia presentó contra el socio de larga data de Saab, Álvaro Pulido, por el llamado programa CLAP que Maduro creó para proporcionar productos básicos —arroz, harina de maíz, aceite de cocina— a venezolanos pobres en un momento de hiperinflación desbordada y una moneda en ruinas.
Saab fue identificado en la acusación de 2021 como “Co-conspirador 1” y presuntamente ayudó a montar una red de empresas utilizada para sobornar a un gobernador pro-Maduro que otorgó a los socios comerciales un contrato para importar cajas de alimentos desde México a un precio inflado.
Saab se reunió en secreto con la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) antes de su primer arresto y, en una audiencia judicial a puerta cerrada en 2022, sus abogados revelaron que el empresario durante años había ayudado a la DEA a desenredar la corrupción en el círculo íntimo de Maduro. Como parte de esa cooperación, entregó más de 12 millones de dólares en ganancias ilegales provenientes de negocios turbios.

