DUBAI, Emiratos Árabes Unidos. Otro avión no tripulado estadounidense MQ-9 Reaper cayó en Yemen, según mostraron imágenes el miércoles, mientras los combatientes hutíes continuaban sus ataques contra la navegación en el mar Rojo debido a la guerra entre Israel y Hamás.

Los hutíes publicaron imágenes en las que, según ellos, se observaba cómo el dron era atacado con un misil tierra-aire en una región desértica de la provincia de Marib, en el centro de Yemen. Sería la tercera aeronave derribada en lo que va del mes.

Imágenes analizadas por The Associated Press mostraban al MQ-9 sobre la superficie desértica y con la cola desensamblada del resto de la estructura. Al menos una de las escotillas del dron parecía haber sido abierta después de la caída, aunque la aeronave no tripulada permanecía prácticamente intacta y sin ningún daño evidente por explosión. Una imagen incluía la fecha del miércoles.

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Cabe destacar que el dron no parecía llevar ninguna marca.

Las autoridades de Marib, región que continúa bajo el control de los aliados al gobierno yemení en el exilio, no reconocieron la presencia del avión no tripulado.

Un funcionario de defensa estadounidense, quien habló bajo condición de anonimato a fin de discutir asuntos de inteligencia, dijo a la AP que “la Fuerza Aérea de Estados Unidos no ha perdido ninguna aeronave que opere dentro de la zona de responsabilidad del Mando Central de Estados Unidos”.

Se cree que la CIA también ha volado drones Reaper sobre Yemen, tanto para monitorear la guerra como en su campaña contra Al Qaeda en la Península Arábiga, la filial local del grupo miliciano. La CIA se negó a comentar al respecto.

Situada a 120 kilómetros (75 millas) al este de Saná, Marib se encuentra en un extremo del desierto de Rub al-Jali de la península Arábiga, al pie de las montañas Sarawat que bordean al mar Rojo. En la provincia ya se han derribado aviones no tripulados estadounidenses, en parte porque la región sigue siendo crucial para el desenlace de la guerra que asola a Yemen desde hace años.

Desde el comienzo de la guerra civil en Yemen en 2014, las fuerzas armadas estadounidenses han perdido al menos cinco drones a manos de los rebeldes. Cada uno de ellos tiene un costo que ronda los 30 millones de dólares.