La productora de televisión Meg Fozzard, de 33 años, quedó con discapacidad permanente tras sufrir un paro cardíaco en 2019 en Londres, Reino Unido, y recibir una atención de emergencia marcada por graves fallos en el uso de un desfibrilador, según reportó el “New York Post”.

De acuerdo con el testimonio recogido por el medio, la emergencia ocurrió cuando Meg se desplomó en su vivienda debido a una afección cardíaca subyacente no diagnosticada. Su pareja fue quien llamó a los servicios de emergencia e inició maniobras de reanimación mientras llegaban los paramédicos.

Sin embargo, la atención prehospitalaria presentó errores críticos. Según el reporte, inicialmente no se reconoció el paro cardíaco, hubo fallos en la conexión del equipo médico y se produjo un retraso en la administración de la descarga eléctrica necesaria para estabilizarla.

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El desfibrilador utilizado habría sido operado de forma incorrecta, lo que generó varios minutos de demora en la intervención. Esa falta de oxígeno al cerebro habría sido determinante en las secuelas neurológicas que posteriormente desarrolló la paciente.

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Sobre lo ocurrido, Meg recordó en entrevista con el “New York Post”: “Al principio no tenía ni idea, pero a medida que la gravedad de mi lesión cerebral se hizo más evidente, empecé a darme cuenta de lo que pasaba”.

Además de ello, describió el impacto emocional del diagnóstico: “Ese momento de estar en el hospital y darme cuenta de que mi vida nunca volvería a ser la misma fue duro, realmente me costó asimilarlo”.

La mujer explicó cómo cambió su vida cotidiana tras el incidente: “Pasé de ser independiente a depender de los demás. Incluso me costaba decirle a la gente lo que necesitaba debido a mi forma de hablar”, añadió.

Meg permaneció hospitalizada bajo sedación y no recuerda haber despertado tras el episodio. Según el informe, estuvo 14 meses sin poder trabajar y actualmente enfrenta secuelas como dificultades de movilidad, fatiga y problemas del habla.

A pesar de ello, ha logrado avances en su recuperación. “Ahora practico deportes aéreos y estoy aprendiendo a nadar de nuevo… sé que me queda un largo camino por recorrer, pero por fin siento que estoy volviendo a ser la persona que era antes”, afirmó.

El caso fue revisado por la doctora Fenella Wrigley, directora médica del Servicio de Ambulancias de Londres, quien reconoció fallas en la atención y ofreció disculpas públicas. “En nombre del Servicio de Ambulancias de Londres, pido disculpas sinceras porque la atención prestada a la Sra. Fozzard aquel día de 2019 no cumplió con los estándares que esperamos”, afirmó.

Agregó que, tras el incidente, se realizó una revisión interna del procedimiento para analizar el retraso en la desfibrilación. Según explicó, las lecciones obtenidas fueron implementadas y los protocolos de atención fueron modificados posteriormente.

Finalmente, la defensa legal de la paciente indicó que el acuerdo alcanzado busca garantizar su rehabilitación a largo plazo. “Nada puede compensar lo que ha pasado, pero este acuerdo le permite a Meg centrarse en su futuro”, señaló su abogada, destacando la importancia de mejorar la seguridad del paciente en emergencias.