El presidente ruso, Vladimir Putin, pasa cada vez menos tiempo en eventos públicosy más en búnkeres clandestinos con una seguridad que en los últimos meses se ha reforzado. El motivo está en los crecientes temores del propio dirigente ruso que van desde el asesinato hasta un golpe de Estado, según revelaron informes de inteligencia y fuentes europeas citadas por CNN y Financial Times.

Entre los motivos de los temores están los crecientes ataques perpetrados por Ucrania, país con el que Rusia inició una guerra con la invasión del territorio en 2022. Kiev ha llevado a cabo en los últimos meses ataques con drones que han golpeado duramente a Moscú, entre los que se encuentran uno más allá del círculo ártico, así como el asesinato del teniente general Fanil Sarvarov, un hecho que se ha vinculado a Ucrania.

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Los reportes citados indican que tanto cocineros, como guardaespaldas y fotógrafos que trabajan con el dirigente ruso también tienen prohibido viajar en transporte público, mientras que los visitantes son sometidos a dos chequeosy las personas de su círculo cercano no pueden usar dispositivos con acceso a internet.

También, se instalaron cámaras de seguridad en las casas de trabajadores para vigilar sus movimientos.

Además, en los últimos meses, el Servicio Federal de Protección (FSO), encargado de la seguridad de los altos cargos rusos, reforzó las medidas de seguridad en torno al presidente, quien ahora pasa más tiempo en búnkeres subterráneos y se ha distanciado cada vez más de los asuntos civiles, según personas que conocen a Putin en Moscú y una fuente cercana a los servicios de inteligencia europeos citados por el Financial Times.

Pero las medidas de seguridad no solo involucran al máximo líder ruso y a su equipo de trabajo, sino también a sus familiares y seres queridos. Ahora, la familia presidencial también ha dejado de acudir a sus residencias en Moscú y Valdai.

Según los reportes, Putin pasa varias semanas en búnkeres como el de Krasnodar, al sur del país, mientras que el Kremlin difunde imágenes pregrabadas del líder ruso para proyectar normalidad.

No ha visitado ninguna instalación militar este año hasta ahora -dice CNN sobre el informe- a pesar de los viajes regulares en 2025”.

El informe señala que, desde comienzos de marzo de 2026, “el Kremlin y el propio Vladimir Putin han estado preocupados por posibles filtraciones de información sensible, así como por el riesgo de una conspiración o intento de golpe de Estado dirigido contra el presidente ruso. Le preocupa especialmente el uso de drones para un posible intento de asesinato por parte de miembros de la élite política rusa”.

Más específicamente, el documento señala a Sergei Shoigu como uno de los ejemplos de riesgo latente de golpe. El exministro de Defensa, marginado y que actualmente se desempeña como secretario del Consejo de Seguridad, “está asociado con el riesgo de un golpe de Estado, ya que conserva una influencia significativa dentro del alto mando militar”, señala el informe.

Esto revelaría las crecientes sospechas incluso de las personas con un alto poder e influencia, figuras que Putin vería como una amenaza.

El documento se divulga a pocos días del desfile del Día de la Victoria en Rusia este 9 de mayo, un enorme evento en el que el Kremlin suele proyectar su fuerte poderío militar, pero que este año tendrá una serie de modificaciones que reducen grandemente el calado del evento.

Entre las modificaciones están la reducción de los asistentes e invitados así como un desfile sin tanques u otros tipos de elementos militares. Estas decisiones han sido señaladas como medidas para prevenir potenciales ataques por parte de Ucrania.