Las emisiones de dióxido de azufre (SO2) emitidas por la última erupción volcánica en Islandia se desplazan hacia el este desde el Atlántico norte a través de Irlanda y el Reino Unido y alcanzarán en los próximos días Escandinavia, los países bálticos, Polonia y el noroeste de Rusia.

El Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus (CAMS), informó hoy de que la erupción que comenzó el pasado día 17 en la península de Reykjanes (suroeste de Islandia) es la mayor de las cuatro registradas desde diciembre hasta el momento.

El científico del CAMS Mark Parrington indicó en un comunicado que las erupciones anteriores no produjeron muchas emisiones de SO2 que pudieran observarse y asimilarse en el sistema.

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Sin embargo, la cantidad de SO2 emitida en esta ocasión ha sido muy clara en las observaciones y el CAMS está vigilando de cerca las emisiones a medida que se desplazan sobre el norte de Europa.

“No esperamos que haya ningún impacto en la calidad del aire de superficie o en el clima”, recalcó.

La directora del CAMS, Laurence Rouil, señaló por su parte que las erupciones volcánicas y la liberación de grandes cantidades de compuestos de azufre pueden afectar no sólo a la calidad del aire en la región directamente afectada, sino también a procesos globales, como la concentración de ozono en la estratosfera.

“Los impactos de las erupciones volcánicas de Islandia en la atmósfera aún no han sido tan graves, pero es pertinente seguir vigilando la evolución de la situación”, añadió.

Las previsiones de SO2 del CAMS predicen el transporte de las emisiones durante los próximos cinco días basándose en el Sistema Integrado de Predicción (IFS) del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF).

La Oficina Meteorológica de Islandia (IMO, en inglés) destacó en su último parte de la víspera que la actividad eruptiva “parece ser relativamente estable” en el quinto día.