La Paz. Evo Morales y Carlos Mesa midieron este lunes sus fuerzas rodeados de miles de seguidores en una Bolivia cada vez polarizada, donde las protestas dejan al menos cinco heridos por arma de fuego en una nueva jornada de movilizaciones.

La oposición había llamado a los suyos a intensificar los paros que desde hace días intentan paralizar las principales ciudades del país, para forzar al presidente boliviano a una segunda vuelta tras las sospechas de fraude en las elecciones del pasado 20 de octubre.

Mientras que Morales había arengado a los suyos a responder con movilizaciones en defensa de su victoria en primera ronda.

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Cientos de mineros afines al mandatario, aunque la oposición denuncia que más de uno iba "disfrazado" como tal sin serlo, aparecieron en La Paz para atravesar los bloqueos que cortaban el tráfico en las principales avenidas.

La Policía se interponía entre unos y otros para evitar enfrentamientos, pero en otras ciudades como Santa Cruz se desató la violencia.

El comandante departamental de la Policía Boliviana en Santa Cruz, Igor Echegaray, relató que los cinco heridos lo fueron "todos con proyectil de arma de fuego".

Los heridos tienen pronóstico reservado y se intenta identificar a un joven que portaba un arma y pudo realizar disparos durante unos enfrentamientos en las calles.

El jefe policial llamó a la calma entre la población, "ante la escalada de violencia sin límites" que desde hace días se vive en ciudades como Santa Cruz, la mayor urbe de Bolivia, con más de millón y medio de habitantes.

 Antes de esta comparecencia la ministra de Salud, Gabriela Montaño, informó en Twitter de que era atendido en un hospital cruceño un joven "con herida de proyectil en abdomen", quien "se encuentra en estado crítico".

El vicepresidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Rómulo Calvo, aseguró por su parte que los heridos son al menos una treintena, entre los que se incluirían los que recibieron el impacto de proyectiles.

 Antes de que se conocieran en la noche las consecuencias de esta violencia, por la tarde el presidente Morales y el opositor Carlos Mesa se rodearon de miles de seguidores a pocos kilómetros unos de otros.

Mesa lo hizo un poco antes en La Paz para proclamar ante los suyos que "o a la cárcel o la presidencia del país", porque no piensa rendirse hasta forzar al mandatario a una segunda vuelta.

 "No me rindo (..), no se dobleguen, no se rindan", arengó a los suyos.

 Y Morales apareció poco después en la vecina ciudad de El Alto, donde volvió a defender su victoria en primera ronda, pese a las denuncias de fraude de la oposición y las dudas desde parte de la comunidad internacional, que apoya la segunda vuelta para disiparlas.

 El mandatario advirtió de que los opositores han decidido para este martes "cercar a la Casa Grande del Pueblo", la sede del Gobierno boliviano en el centro de La Paz.

 Acto seguido instó a sus seguidores "a defender la democracia, van a defender la Casa Grande del Pueblo" frente a esa amenaza.

 En esa sede el presidente tiene prevista este martes una comparecencia ante los medios.