Beijing. Mientras los presidentes Xi Jinping y Donald Trump se preparan para una reunión cumbre, tanto China como Estados Unidos afirman que sus vínculos han sido en general estables en los últimos meses, y planean mantenerlos así.

Pero hay una larga lista de problemas en una de las relaciones más trascendentales del mundo, de los que no se vislumbra un desenlace.

Pocos esperan avances importantes en las fricciones entre China y Estados Unidos, que van desde la competencia tecnológica hasta la espinosa cuestión de Taiwán, cuyo principal aliado es Estados Unidos. Es previsible que la guerra de Estados Unidos contra Irán se sume a la agenda, siendo Beijing uno de los mediadores no oficiales en el conflicto.

“En ambos lados hay un consenso de que la estabilidad entre Estados Unidos y China es importante”, señaló Henrietta Levin, investigadora sénior de la Cátedra Freeman de Estudios sobre China en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington. “Una vez que se supera la cuestión de la estabilidad, lo ‘qué sigue’ en la relación se vuelve un poco más complicado y, por esa razón, lo más probable es que de la reunión salga muy poco”.

Esto es lo que hay que saber sobre la cumbre:

Podría haber un acuerdo comercial, pero no una resolución

La guerra comercial entre China y Estados Unidos comenzó en el primer mandato de Trump, pero subió de nivel en abril del año pasado, en el llamado “Día de la Liberación” de Trump, cuando anunció aranceles del 34% a todos los productos chinos. China respondió con aranceles de represalia y otras medidas, como restricciones a las exportaciones de tierras raras. Los aranceles llegaron hasta el 145% en el intercambio de medidas.

Ambas partes, al darse cuenta de que los aranceles por las nubes no eran sostenibles, implementaron luego una tregua comercial, deteniendo muchas de las medidas económicas punitivas. Los dos mandatarios se reunieron en Corea del Sur en octubre y extendieron la tregua por otro año. China prometió comprar soya a agricultores estadounidenses, mientras que Estados Unidos redujo los aranceles en más de la mitad.

“La estrategia de China fue promover la estabilidad contraatacando”, explicó Zhao Minghao, profesor de la Universidad de Fudan y experto en relaciones internacionales. “Es muy posible que ambas partes emitan esta vez un acuerdo comercial integral. Pero esto no significa que la guerra haya terminado, y el acuerdo tendrá condiciones”.

La tregua comercial del año pasado no resolvió ninguno de los problemas de fondo, y no significó un regreso a como eran las cosas. China ahora tiene un nuevo requisito de permisos de exportación para las tierras raras que puede endurecer en cualquier momento.

Además, esta vez “ha faltado el tipo de interacción intensa que ha caracterizado cumbres anteriores”, comentó Wendy Cutler, vicepresidenta de Asia Society y exnegociadora comercial de Estados Unidos.

China emitió en abril nuevas regulaciones que ampliaron un marco previo para identificar y contrarrestar medidas extranjeras dirigidas a empresas chinas. Bajo las nuevas normas, por ejemplo, el Ministerio de Comercio de China indicó a empresas afectadas —como una refinería de petróleo que compró crudo iraní— que ignoraran las sanciones de Estados Unidos.

Aunque algunos dicen que las partes podrían anunciar una continuación de la tregua comercial, señalan que han seguido tomando acciones específicas. “Es una tregua frágil”, afirmó Cutler.

La Casa Blanca indicó el domingo que también planean discutir la creación de una nueva “Junta de Comercio” para mantener a sus países dialogando sobre asuntos económicos.

Los chips de alta tecnología sigue siendo un tema espinoso

Estados Unidos impuso restricciones a las exportaciones de chips informáticos avanzados y tecnología relacionada —como las máquinas para fabricar los chips— a China desde el primer mandato de Trump.

Nvidia, una empresa de California y el principal diseñador de chips avanzados, ha presionado a Trump para que le permita exportarlos a China. El fundador de Nvidia, Jensen Huang, ha argumentado que vender los chips hará que las empresas chinas de IA dependan de la tecnología estadounidense.

Pero la lista creciente de restricciones a las exportaciones de chips podría empujar a China más hacia la autosuficiencia. “La actitud de China ha cambiado sutilmente; parece más enfocada en impulsar su industria nacional de chips que en seguir dependiendo de chips avanzados de Estados Unidos”, escribió Zhao en comentarios.

China ve a Taiwán como el “mayor riesgo” en los vínculos con EE.UU.

Dos semanas antes de la reunión, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, dijo en una llamada con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que la relación bilateral se ha mantenido en general estable, pero que Taiwán sigue siendo el “mayor riesgo” para sus vínculos. China volvió a señalar el jueves que Taiwán sería una prioridad de discusión.

Pocos esperan una resolución del tema de Taiwán, que persiste desde que China y Taiwán se separaron tras una guerra civil en 1949. Beijing reclama a Taiwán, y la isla es una democracia autogobernada.

Las tensiones han aumentado desde que Taiwán eligió por primera vez a Tsai Ing-wen como presidenta en 2016. Su partido, el Partido Progresista Democrático, dice que Taiwán es funcionalmente independiente y un Estado soberano propio. Beijing rompió la comunicación con el gobierno de Taiwán y, en los últimos años, comenzó a enviar aviones y buques de guerra más cerca de la isla en maniobras casi diarias.

El actual presidente de la isla, Lai Ching-te, también es del PPD. Beijing ha criticado a Lai repetidamente, incluso retratándolo como un “parásito” en imágenes de propaganda para sus ejercicios militares.

Estados Unidos está obligado por ley a garantizar que Taiwán pueda defenderse, pero oficialmente mantiene una postura que se ha llamado “ambigüedad estratégica”, dejando en duda si Estados Unidos se involucraría militarmente si China decidiera recuperar Taiwán por la fuerza. Trump también ha dicho recientemente que habló con Xi sobre ventas de armas a Taiwán, lo que generó más preguntas sobre si Estados Unidos apoyaría a Taiwán.

“Una posibilidad es que China y Estados Unidos adopten la estrategia de una especie de ‘contención recíproca’, como reducir el número de ventas de armas estadounidenses a Taiwán, a cambio de menos ejercicios militares desde el continente dirigidos a Taiwán”, comentó Zhao.

EE.UU. quiere que China presione a Irán

Mientras el mundo espera el fin de la guerra en Irán que ha sacudido la economía global, es probable que el conflicto aparezca en las conversaciones.

China ha criticado abiertamente a Estados Unidos e Israel por la guerra. Además, dadas sus estrechas relaciones políticas y económicas con Irán, algunos la ven como un mediador no oficial que podría influir en Teherán. Hasta ahora, Beijing se ha mantenido cauteloso, prefiriendo no involucrarse profundamente.

“No creo que China tenga ningún interés en resolver los problemas que Estados Unidos se ha creado a sí mismo en Oriente Medio”, indicó Levin, la investigadora del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Unos días antes del viaje, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, pidió a China que presione a Irán para que abra el estrecho de Ormuz, y dijo que al comprar petróleo iraní, Beijing está financiando el terrorismo.

“Veamos si China — veamos si da un paso al frente con algo de diplomacia y logra que los iraníes abran el estrecho”, dijo Bessent a Fox News. “Irán es el mayor patrocinador estatal del terrorismo, y China ha estado comprando el 90% de su energía, así que están financiando al mayor patrocinador estatal del terrorismo”.