Praga. Con cifras récord de enfermos de COVID-19 que ocupan todas las camas de cuidados intensivos, la República Checa inició el traslado de pacientes a otros países, el primero de ellos al sur de Polonia el martes.

Se trasladó a una mujer de 68 años a Raciborz, Polonia, del pueblo de Usti nad Orlici, en la región de Pardubice. El canciller Tomas Petricek dijo que otros seis enfermos de una región distinta irán a Alemania.

Pardubice fue la primera de las 14 regiones del país en declarar que la totalidad de las camas de cuidados intensivos en sus cinco hospitales regionales estaban ocupadas por enfermos graves de COVID-19 y no tenía lugar para más. Lo mismo sucedió a continuación en la región de Plzen, en tanto varios hospitales de otros lugares han debido trasladar a sus pacientes a otros centros asistenciales.

“El trabajo de enfermera es difícil en cualquier momento”, dijo Jirina Spelinova, jefa de enfermería del sector de neurocirugía del hospital Pardubice en la región homónima, 62 millas al este de Praga.

“Pero es mucho más difícil durante la pandemia”, dijo Spelinova. Además de tener que trabajar con equipo protector, el personal “está tan ocupado que no tiene tiempo para comer, beber o, lamento decirlo, ir al baño”.

El ministro de Salud, Jan Blatny, pronosticó que esta semana será “la más crítica” para los hospitales abrumados.

Según el ministerio, 8,478 enfermos de COVID-19 requirieron hospitalización el lunes, 1,789 de ellos en cuidados intensivos. El promedio móvil de siete días de muertes diarias se ha elevado en las últimas dos semanas de 1.44 por 100,000 habitantes el 22 de febrero a 1.88 el lunes, según la Universidad Johns Hopkins. Es la cifra más alta del mundo.