La incidencia de robos se ha incrementado en la Isla durante el primer trimestre del año 2016 en las áreas policíacas de San Juan, en un 14%; Ponce, en un 22%; Bayamón, en un 8% y en Aibonito, un 9%. Sin embargo, la suma de estos delitos en las 13 áreas policíacas muestra una reducción de un 5% en comparación con el año pasado.

El delito de robo es la acción de quitar o intentar quitar algo de valor a una persona por medio de la fuerza, amenaza con armas de fuego o intimidación.

El artículo 173 del Código Penal de Puerto Rico establece una pena de reclusión que fluctúa entre los ocho y los 20 años, y cuando el delito se comete en el hogar de la víctima o en alguna casa o edificio residencial, la pena de reclusión aumenta hasta los 30 años. 

Las cinco modalidades más frecuentes de robos en la Isla son:

1.  Robos domiciliarios – Estos son cometidos por uno o varios individuos, que en muchas ocasiones van enmascarados, entran a las residencias, mayormente cuando sus ocupantes están dormidos. A veces, mediante amenaza, el uso de la violencia e intimidación los amordazan, les atan las manos y pies para exigirles dinero en efectivo, prendas y otros objetos de valor. También pueden interceptar a sus residentes cuando se disponen a entrar o salir de sus hogares. Los ancianos que viven solos son las víctimas más frecuentes de estos delincuentes.

2.  Hurto de vehículos a mano armada o “carjackings” – Los asaltantes sorprenden a sus víctimas en los estacionamientos públicos, en las intersecciones mientras esperan el cambio del semáforo o cuando están entrando o saliendo de sus  hogares, y mediante amenazas con armas de fuego y la agresión a sus víctimas, los despojan de sus vehículos y de sus objetos de valor. Se han reportado casos de conductores cuyos vehículos han sido impactados por la parte posterior y cuando se detienen a verificar los daños, son asaltados. En casos extremos, como el de la fiscal Francelis Ortiz Pagán, asesinada el 19 de enero frente a su hogar en Río Grande, los delincuentes han disparado a su víctima al no poder cometer el asalto con rapidez.

3.  Asaltos a negocios – Con frecuencia, en los informes de novedades de la Policía, se reportan asaltos en gasolineras, colmados y restaurantes de comida rápida, en los que los delincuentes fingen ser clientes y en cuestión de minutos encañonan al dependiente y huyen con el dinero de la caja registradora. El año pasado, en el área de Bayamón, se reportaron varios casos de un ladrón que llegaba a las estaciones con un galón de combustible y amenazaba con incendiar el lugar si no le entregaban el dinero. Las gasolineras han sido también escenarios frecuentes de asaltos contra clientes y hurtos de vehículos. 

4.       Robos callejeros – En este tipo de asalto contra ciudadanos, los ladrones sorprenden a sus víctimas mientras se encuentran distraídas en parques, en las inmediaciones de hospitales, negocios de comida rápida, centros comerciales, zonas turísticas y hasta frente a sus residencias. Bajo amenaza verbal, con una jeringuilla infectada, un cuchillo o armas de fuego, los despojan de sus pertenencias, en especial de sus teléfonos celulares. Estos ladrones pueden estar a pie, en bicicleta, automóviles, motocicletas y hasta en vehículos todoterreno.

5.  Asaltos a guardias de seguridad – Esta es una modalidad que no se repite tan periódicamente como los otros tipos de robos, pero que ocurren con el propósito de despojar a estas personas de sus armas de reglamento. En años anteriores, varios vigilantes han perdido hasta la vida al hacerle frente al delincuente.