Doble asesinato en Carolina

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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Encubre doble crimen con fuego.
Dos estudiantes del Croupier Institute, que ayer tomarían la reválida para trabajar en casinos, vieron sus metas frustradas por un asesino que los apuñaló en una vivienda de la urbanización Jardines de Country Club, en Carolina.
El asesino intentó encubrir los cadáveres prendiendo fuego en el techo y la ventana frontal de la casa de Kelvin Rodríguez Carrión, de 21 años, quien vivía con sus abuelos, pero no lo logró, aunque provocó la movilización de bomberos y policías al lugar.
La otra víctima fue José Bonilla García, también de 21 años y residente de Juncos, que pernoctaba en la casa de su amigo porque también tomaría la reválida.
El vecino de la casa contigua, acusado en días pasados de apropiación ilegal por una de las víctimas, llegó a la escena cuatro horas más tarde, acompañado por su madre, a solicitud de los investigadores.
Al observar al sujeto, la novia de Kelvin, Lourdes Class, gritó desesperada a los agentes, mientras que era retenida por sus allegados para que no se acercara al sujeto, que éste llevaba puesta ropa que ella le había regalado a su novio.
“Esa ropa que tiene puesta es de Kelvin”, gritó.
Un amigo de la infancia del joven también identificó la ropa y los zapatos como robada hace dos días.
“Esta ropa yo la compré. Yo trabajo, no robo”, vociferó en tono desafiante el vecino requerido por los investigadores, un hombre de 32 años.
Mientras era conducido hacia una patrulla, una de las vecinas le gritó “traidor” y el hombre giró la cara y le respondió: “No fui yo. Estaba en mi casa durmiendo”.
Sus familiares fueron quienes dieron la voz de alerta a las autoridades y vecinos sobre el fuego, que intentaron extinguir con una manguera de patio.
“Me volví loca llamándolos, hice todo lo humanamente posible, pero aparentemente era tarde… Pensé que si todo está lleno de humo, se tienen que haber asfixiado”, declaró por su parte Doris Vives, otra vecina contigua.
La novia de Kelvin le narró a PRIMERA HORA que estuvo compartiendo con él hasta poco después de la medianoche, tras cenar y ver televisión en su casa.
Dijo que entonces lo dejó en su casa, donde pernoctaría Bonilla García.
“Estaba todo bien”, sostuvo Class, quien dijo que no conocía bien a Bonilla.
El acongojado abuelo de Kelvin, el fotógrafo chileno Mario Carmine, explicó que se encontraba cuidando a su esposa en el hospital al momento de los hechos.
“Estaba en el hospital porque ella está enferma. Si no, nos habrían pescado ahí a nosotros también”, se lamentó Carmine.
El cadáver de Kelvin, que presentaba siete puñaladas, estaba en el piso de la habitación, al lado de la cama y el de Bonilla sobre el colchón, reveló el teniente Eladio Neris, director del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Carolina.
Debajo de la cama, la Policía recuperó como evidencia un cuchillo de cocina con la hoja partida.
“Yo espero que se haga justicia, que se encuentre a ese tipo, que es una porquería”, dijo con indignación Carmine.
La esposa del detenido declaró entre lágrimas que los problemas de Kelvin con el vecino comenzaron por un juego electrónico.
“Tuvieron problemas hace algún tiempo (y) fueron al tribunal...”, declaró la mujer.
Agregó que ella se había querellado contra Kelvin porque la había amenazado a raíz de la pérdida de una cámara y unos juegos electrónicos.
El agente de Homicidios Miguel Álvarez y el fiscal Carlos Rodríguez investigaron en la escena.
Anoche, el sospechoso seguía detenido, pero no se habían presentado cargos.

