Hay trabajo en Santa Isabel

Por Sandra Torres Guzmán / Para Primera Hora 02/04/2019 |11:45 p.m.
La necesidad se convierte en oportunidad para hombres y mujeres que estén dispuestos a trabajar durante casi tres meses, sin perder los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) y otras ayudas gubernamentales. ([email protected])  
Finca Gargiulo necesita a unos 300 trabajadores para recoger tomates.

La cosecha de tomates en el sur del país está bajo amenaza si no aparecen 300 trabajadores para recoger el fruto en la finca Gargiulo. 

Allí laboran unas 410 personas en tareas agrícolas y empaque, pero hacen falta más manos que completen el proceso cultivado en unas 300 cuerdas.

 
Compañerismo boricua en una finca de tomates

En el pueblo de Santa Isabel, la empresa Gargiulo reúne a trabajadores puertorriqueños en la encomienda de cultivar para los primeros meses del año.

La necesidad se convierte en oportunidad para hombres y mujeres que estén dispuestos a trabajar durante casi tres meses, sin perder los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) y otras ayudas gubernamentales.

Así lo constató el secretario del Departamento de Agricultura, Carlos Flores Ortega, quien visitó los terrenos agrícolas junto a una delegación de la Cámara de Representantes, incluyendo al presidente Carlos “Johnny” Méndez.

“Estamos en plena cosecha, esto es una actividad dentro del desarrollo económico que genera muchísimos empleos en esta zona. Esto es uno de los proyectos que tiene mejor planificación, que tiene venta segura de todos sus productos, (porque) mucho de este producto se exporta, que es lo que en Puerto Rico buscamos”, manifestó Flores Ortega sobre la operación que produce hasta 40 millones libras de tomates de mesa anualmente.

“Este es un ejemplo de un producto que se cosecha para exportación, que da mano de obra a muchos ciudadanos de todos los municipios de esta zona. Tenemos necesidad de que más personas puedan venir aquí a trabajar, para que ellos puedan seguir creciendo”, agregó el funcionario en cuanto a la finca de tomates más grande en Puerto Rico y la segunda en el Caribe.

Flores Ortega señaló que una de las limitaciones en este tipo de proyecto es la ausencia de personas que quieran laborar en la cosecha. Es por eso, que el país pierde gran parte de sus productos agrícolas. 

“Quizá, una de las mayores limitaciones de este tipo de proyecto es que no viene más gente a trabajar y eso lo hemos escuchado en muchas ocasiones. El trabajo es digno, es honrado y un trabajo que paga bien”, aseguró.

“Es bien sencillo, solo tiene que venir a estas facilidades y decir que quiere trabajo, porque aquí no necesita ningún requisito. Lo que necesita es la estamina física para doblarse, recoger tomates, echarlos en un cubo, llevarlo a un carretón y allí le van contando todo lo que usted recoge”, destacó.

 Según el secretario, estos empleos generan hasta $500 por semana, si es que la persona está dispuesta a trabajar a tiempo completo y sin perder las ayudas del Gobierno.

También pueden trabajar estudiantes universitarios porque la empresa acomoda la jornada sin perjudicar el currículo académico.

“La invitación es para toda la población del área sur que esté buscando empleo, que cogen cupones, que no tengan miedo, que se acerquen a estas facilidades y busquen trabajo porque estarían ganando chavitos extra sin afectarse el beneficio del PAN”, planteó Joel Franqui Atiles, presidente de la comisión cameral de Agricultura.

Si gusta aprovechar esta oportunidad de trabajo, llame al 787-845-2530.

De hecho, la finca emplea a un centenar de personas durante todo el año, luego eleva su oferta a 150 para la fase de preparación del terreno y así sucesivamente a más de 200 en la colocación de plástico, estaqueado, amarre y, finalmente, la cosecha.

“Ya cuando entran en la época de cosecha se pueden ver 500 y 600 personas trabajando; no hay una fábrica en toda esta costa sur que tenga más empleados en esta época que esta finca...”, mencionó el secretario de Agricultura.

Otra de las áreas que tiene la empresa agrícola es la empacadora, donde laboran más de 100 personas. 

No obstante, esa zona no recibe los mismos beneficios que quienes trabajan en la finca.

“Estos empleos que están en la empacadora no son agrícolas, son empleos de manufactura. Lo que pasa es que cuando se publican esos ingresos que generan en esta misma finca hay una parte que va al Ingreso Bruto Agrícola y empleos agrícolas, y todo esto que está bajo techo va a manufactura o procesamiento o industria”, explicó Flores.

“Esto es un ejemplo de la actividad añadida que da la agricultura. Todos estos empaques que es manufactura, nosotros lo estamos facilitando para que se den esos empleos, porque si no hubiera el tomate que se acaba de cosechar, esto no existiría”, destacó el secretario al agregar que la finca también cuenta con cosechas de melón sin semilla y piña. 

Durante el recorrido, el presidente cameral habló sobre un proyecto de ley, de la autoría de Franqui Atiles, que busca capitalizar los esfuerzos en el agro, utilizando confinados de custodia mínima. 

“Va dirigido en que hace falta mano de obra. Podemos utilizar a los confinados de mínima (custodia) que, aparte de aprender un oficio, es parte de la labor de rehabilitación del Gobierno, y es una manera también de ayudar a la agricultura”, sostuvo Méndez. 


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